Entrar Via

El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 92

Capítulo 92 Vanessa no podía pensar con claridad, pero alcanzó a distinguir que el sujeto que la llevaba en brazos era Alexis. Entró en pánico.

—¿Qué... qué vas a hacer?

Vanessa trató de reclamar con odio, pero sonaba débil y sin fuerzas. Aunque intentaba luchar, los pequeños golpes que le daba a Alexis no le hacían nada; para él, esos intentos de resistencia eran casi como una caricia.

Alexis bajó las escaleras a toda prisa con ella en brazos y la miró con desprecio.

—Hiciste todo este teatro solo porque según tú no te quiero lo suficiente, ¿no? —le soltó—. Hoy te voy a dar el gusto y por fin vas a ser mía en serio.

Antes, él nunca la había tomado en serio. Pensaba que, como ella lo amaba tanto, jamás se atrevería a dejarlo. Cada vez que ella se enojaba, él creía que con un par de palabras dulces todo volvería a la normalidad. Jamás imaginó que esta vez el berrinche fuera tan grande como para cancelar el compromiso.

Pasara lo que pasara, él no pensaba aceptar la ruptura. No iba a permitir que se fuera, y mucho menos podía perder el apoyo de la familia León.

—¡Suéltame! —gritó ella muy molesta.

Trató de zafarse de sus brazos, pero el efecto de la droga era muy rápido y perdió toda la fuerza. Ya no era solo que no pudiera pelear, es que hasta levantar una mano le costaba mucho trabajo.

Entonces se acordó de Rafael y le dijo a Alexis con desesperación:

—Si... si no me dejas ir, ¡Rafael no te va a perdonar!

—¡No me hables de él! Tú eres mi novia y lo que pase entre nosotros no le importa.

La mirada de Alexis se puso oscura y apretó la mandíbula con furia. Aunque le tenía miedo a Rafael, todavía estaba resentido por la vez que su hermano lo golpeó. ¿Qué importaba si Rafael era el heredero de la familia o si quería proteger a Vanessa? Una vez que lo suyo con ella fuera un hecho consumado, ¡Rafael no tendría ningún derecho a decir nada!

Vanessa conocía muy bien cómo era Alexis; sabía que era orgulloso y capaz de cualquier bajeza para conseguir lo que quería. Ya se imaginaba lo que él planeaba hacerle.

Muerta de miedo, intentó insultarlo para que se alejara.

—Alexis, eres un puerco, me das asco...

—¡Tú te lo buscaste!

Con la cara tensa, Alexis salió rápido del restaurante, la subió al auto y se la llevó.

Quiso golpearlo, pero apenas pudo levantar un poco la mano antes de que se le cayera de nuevo, sin fuerzas. Sentía el cuerpo como si tuviera una piedra encima que pesara toneladas; por más que se esforzaba, no lograba moverse.

Alexis se rio satisfecho y le acarició la cara de forma atrevida.

—No te desesperes. Será nuestra primera vez. Voy a bañarme y regreso para darte lo que quieres.

Se puso de pie y entró al baño.

Vanessa se sentía clavada en la cama, sin poder mover un solo músculo. Pero al pensar en lo que estaba por ocurrir, sacó fuerzas de donde no tenía y se mordió la lengua con muchísima saña.

¡Le dolió horrible! Tanto que los ojos se le llenaron de lágrimas.

Por suerte, el dolor la ayudó a despejar la mente.

Usando la poca energía que recuperó, sacó el celular de su bolsillo. Con mucha dificultad y temblando, marcó el número de Rafael...

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio