—Sobre Kiara...
Agustín bajó la mirada, evadiendo con culpa los ojos anhelantes de Bianca.
—¡Que se quede como gerente del proyecto por ahora!
—¿Qué?
Bianca se quedó boquiabierta y le dio un empujón a Agustín.
—Bianca...
—Si tanto te importa, ¡¿por qué no vas a que ella te haga compañía?!
—Yo no dije que me importara.
—¡No te importa, pero ni siquiera tienes el valor de quitarle el puesto!
Sin hacer caso a los intentos de Agustín por detenerla, Bianca salió de la oficina hecha una furia y dio un portazo.
Afuera, algunos empleados notaron de inmediato que algo andaba mal, pero nadie se atrevió a decir nada, solo empezaron a murmurar entre ellos.
Agustín parecía un globo desinflado mientras se dejaba caer en la silla.
Entendía que también le debía mucho a Bianca.
Pero su matrimonio con Kiara no era asunto de solo dos personas.
Era cuestión de dos familias.
Los Galindo y los Pascual eran amigos de toda la vida, y durante años habían compartido tanto los fracasos como los triunfos.
Al principio, Bianca entendía esto perfectamente; por eso, cuando él dijo que se casaría con Kiara, ella lo apoyó.
Agustín todavía recordaba cómo Bianca le había dicho entre lágrimas:
—Agustín, no voy a arruinar tu futuro, y mucho menos los negocios de la familia Galindo... Cásate con Kiara. Yo me casaré con Sergio...
—Tú me conoces... Nunca me ha importado lo que diga la gente, ni necesito un título oficial... Solo quiero que me ames.
Con los ojos cerrados, Agustín recordó el pasado mientras se frotaba las sienes con dolor.
¡Él amaba a Bianca!
Hasta el día de hoy, seguía amándola con todo su corazón.
Era un hombre terco.
Cuando estuvo al borde de la muerte, se enamoró de ella solo con escuchar su voz, antes de siquiera verla.
Juró que solo la amaría a ella por el resto de su vida.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Contraataque de la Exesposa Multimillonaria