Trent nunca se había dado cuenta de que su esposa podía ser tan impresionante. Esa chispa de asombro en sus ojos no pasó desapercibida para Sidonie. Su expresión se ensombreció.
—¡Trent!
Eso devolvió a Trent a la realidad. Se acercó a Quinn, con tono incrédulo.
—¿Me has seguido hasta aquí? —preguntó—. ¿Qué intentas hacer?
Tomada por sorpresa, Quinn replicó rápido.
—¡No tengo ningún interés en seguirte!
—Entonces, ¿por qué estás aquí? —Trent estaba convencido de que ella desaprobaba que hubiera llevado a Sidonie y había ido a montar una escena.
—Quinn es ejecutiva de Tecnologías Azure ahora. Ha venido conmigo al banquete —intervino Laura, mirándolo con ira—. Piensas que todo gira en torno a ti, ¿no? ¡Ella tiene cosas mejores que hacer que seguirte!
La expresión de Trent cambió un poco, pero aun así advirtió:
—Espero que en realidad solo estés aquí por el banquete. Si causas problemas, no me culpes por lo que pase. —El evento era importante para él.
Necesitaba aprovecharlo para encontrar socios comerciales y asegurar inversiones. Se dio la vuelta y condujo a Sidonie hacia el salón de banquetes. En ese momento, sonó el teléfono de Quinn: era Penélope.
—Ve al Hotel Royal Court ahora mismo, habitación 1205. Tenemos que revisar el acuerdo de divorcio. Si no apareces, ¡no esperes ver esos 100 millones!
Quinn arqueó una ceja y miró el letrero del hotel. Efectivamente, era el Royal Court.
«Qué coincidencia. Penélope también ha elegido el mismo hotel».
—¿Qué pasa? —preguntó Laura.
—Tengo algo que hacer. Me voy a reunir con la madre de Trent. Entra tú, yo te alcanzo en un momento —dijo Quinn.
—Está bien, pero ten cuidado. Esa mujer no es precisamente conocida por su dulzura. Pedirte que te reúnas con ella en un hotel me parece sospechoso —advirtió Laura.
—Lo sé —respondió Quinn con una pequeña sonrisa. Bajó la vista hacia su teléfono.
Penélope había enviado instrucciones previas para que recogiera una tarjeta de acceso en la recepción. Mientras tanto, en el salón de banquetes, una sonrisa apareció en los labios de Sidonie al ver a Laura llegar sola, lo que sugería que Penélope y los demás habían logrado mantener a Quinn alejada.
Aunque Quinn pudiera desear esos 100 millones, su obtención dependía completamente de su capacidad para sobrevivir a los próximos eventos. Para entonces, no solo perdería el dinero, sino que su reputación quedaría destrozada.

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