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El despertar del Dragón romance Capítulo 1061

Como Edgar ya había llegado, la gente estaba deseando que empezara el combate.

—¿Dónde está Jaime? No es más que un pequeño pez, y, sin embargo, se comporta con altanería. ¿Cómo se atreve a hacernos esperar por él?

—¿Tal vez se acobardó en el último momento?

—Seguro sí.

Las masas empezaron a adivinar si Jaime no tenía estómago para la confrontación.

Al escuchar esos comentarios insultantes, Colín regañó:

—¡Cállense! Claro que viene Jaime.

Desde que el Estado de las Sombras adquirió a la Familia Salgado y a la Secta de la Tormenta, su influencia había crecido. Así, cuando la multitud se dio cuenta de que lo que dijeron, ofendió a Colín, todos se callaron.

—¡Ya está aquí Jaime! —explotó alguien emocionado.

Justo entonces, Jaime y Teodoro entraron en el recinto.

Muchos artistas marciales dirigieron sus sentidos espirituales hacia Jaime, tratando de medir su habilidad.

Jaime no les hizo caso y entró tranquilo sin tratar de ocultar su aura.

—¡Él también se volvió más fuerte!

Rigoberto fue el primero en darse cuenta una vez que Jaime llegó. Su rostro cayó al darse cuenta.

—Te dije que no subestimaras a Jaime, que se encontró con algunas situaciones milagrosas. No creas que tu hijo es el único que se hizo más fuerte —comentó Humberto con sorna.

Todavía se sentía molesto por la forma en que Rigoberto lo había tratado antes, pero este no se molestó por ese comentario.

En cambio, Rigoberto se volteó hacia su hijo.

—Edgar, ¿crees que puedes acabar con él?

—No te preocupes, papá. No importa lo fuerte que sea. Tengo el objeto sagrado de nuestra familia. Triunfaré —aseguró el joven.

—Es cierto —respondió Rigoberto, asintiendo con firmeza.

Edgar entrecerró los ojos mientras dirigía su mirada a Jaime. Una intención asesina surgió en su corazón mientras miraba a Jaime.

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