Un poderoso Gran Maestro de las Artes Marciales de Alto Nivel que estaba junto a Heliodoro fue el que emitió la ola de aura.
Humberto respondió de inmediato, amonestando en voz alta:
—¡Tonterías! La Alianza de Guerreros siempre ha luchado de forma justa y equitativa. Es imposible que hagamos algo así.
«No puedo dejar que Heliodoro manche la reputación de la Alianza de Guerreros de Ciudad de Jade. De lo contrario, ¡la alianza se convertirá en el hazmerreír del mundo de las artes marciales!».
—¿Estoy diciendo tonterías? Está tan claro como el día que hiciste tu jugada, ¿y aun así te atreves a negarlo? Si esa aura hubiera herido a Jaime, ¿cómo habría podido continuar con el combate?
Heliodoro se burló. Como tenía dos Grandes Maestros de las Artes Marciales de alto nivel con él, no parecía tener miedo de Humberto en absoluto.
Las orejas de Humberto se pusieron rojas ante la pregunta de Heliodoro, y quedó demasiado aturdido para hablar.
En ese momento, Sion, de aspecto sombrío, gritó:
—¡Señor Gordillo, vuelva!
Humberto no tuvo más remedio que retirar su aura, luego, se giró y volvió al lado de Sion de un salto.
Después de que Humberto se retirara, Heliodoro barrió con su mirada a la multitud.
—Permítanme aclarar esto. Estoy a favor de una lucha justa y equitativa. Sin embargo, si alguien se atreve a jugar con trucos y a ayudar en secreto a Edgar, pueden estar seguros de que no me quedaré de brazos cruzados. Lo que más detesto, es a los tramposos...
Heliodoro fijó su mirada en Sion después de decir eso. La acción enfureció a este último, pero no podía permitirse el lujo de perder los nervios delante de un número tan elevado de personas.
Volteándose hacia Jaime, Heliodoro le dio una palmadita en el hombro y le dijo:
—Sigue adelante y lucha sin preocupaciones. Nadie se atreverá a hacer trampa a tus espaldas.
—Gracias, Heliodoro —respondió Jaime, con el corazón rebosante de gratitud.
«Al fin y al cabo, con las capacidades de la Familia Delgado, todavía no les sirvo. La única razón por la que Heliodoro me ayuda así es porque él tampoco soporta las acciones de la Alianza de Guerreros. Supongo que se podría decir que nos entendemos. Además, Heliodoro es una persona directa y sería un buen amigo».
Jaime saltó a la arena y luego miró a Edgar.

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