Al percatarse de la delicada situación, el apuesto hombre comenzó a sentir el pánico inundarle el cuerpo; casi de inmediato, Calixto, quien no tardó en notar el inesperado cambio en su comportamiento, se apresuró a decir, con voz burlona:
—¡Ja! Lamento informarle que todos sus esfuerzos serán en vano; de hecho, ¡bienvenido a la Torre Pentacarna, la posesión más valiosa de mi familia! Ahora que logré captar su atención, permítame explicarle qué sucede, pues es evidente que se siente desconcertado; esta torre tiene la capacidad de bloquear cualquier tipo de energía en su interior, así que nadie, excepto los miembros de la Familia Guillén, se encuentra a salvo, una vez que deciden aventurarse dentro de la Torre Pentacarna. —Al terminar de emitir esas palabras, esbozó una enorme sonrisa triunfante.
Al percatarse del inesperado cambio en el curso de los acontecimientos, Jaime dejó escapar un pequeño suspiro, resignado, antes de continuar:
—Bueno, es evidente que, aunque intente atacarte, no podré hacer nada, así que debes mostrarme dónde se encuentra Isabel.
De inmediato, Calixto hizo un pequeño gesto con la cabeza, al tiempo que comenzaba a avanzar en dirección de unas escaleras doradas; entonces, Jaime prosiguió a seguirlo, en silencio, mientras intentaba concentrar la Técnica de Enfoque para activar su campo energético. Justo cuando arribaron al piso superior, sintió la esencia dragoniana fluir por todo su cuerpo, por lo que no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa; no obstante, antes de que Calixto pudiera percatarse de la situación, logró recuperar la compostura, al tiempo que una enorme habitación vacía aparecía frente a sus ojos. En ese lugar, pudo vislumbrar a Isabel a solas, quien exclamó en un chirrido lleno de desesperación, tan pronto advirtió su presencia:
—¡Jaime, pensé que no volvería a verte!
Entonces, si bien el joven se abalanzó para acercarse a la chica, sintió que alguien lo tomaba con fuerza del brazo y al alzar la mirada, notó a Calixto a su lado; en ese momento, sus miradas se entrelazaron por un momento. Tras una breve pausa, Calixto cedió para dejar a la joven pareja acercarse, por lo que tan pronto pudo tomarla entre sus brazos, Jaime se dispuso a explicar, con voz llena de gentileza:

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