Mientras aguardaba para iniciar su ataque, la chica ciñó su brazo con fuerza, por lo que, al notar su reacción, el joven colocó una de las manos sobre sus delicados dedos para intentar tranquilizarla un poco; entonces, tras una breve pausa, recordó la conversación con el anciano y no tardó en contener no solo su Energía Espiritual, sino el Poder de los Dragones para asegurarse de que tan solo utilizaría su fuerza física para intentar escapar. De pronto, suspiró antes golpear el muro con sus puños.
¡Bam!
En ese momento, si bien se escuchó el ensordecedor sonido de un golpe, en esa ocasión, Jaime no sintió ninguna fuerza invisible arrojarlo por los aires, por lo que ante la exitosa escena que se suscitaba frente a sus ojos, prosiguió a arremeter de nuevo.
…
Entonces, al tiempo que Calixto escuchaba el terrible sonido, se apresuró a abalanzarse, en dirección de la Torre Pentacarna para comprobar cuál era el motivo de aquel tumulto; casi de inmediato, volvió a escuchar el estrepitoso estallido de metal al caer.
¡Bam!
En ese momento, una enorme nube de polvo apareció y tan pronto se hubo disipado, Calixto pudo vislumbrar a la joven pareja con las manos entrelazadas; al presenciar la impresionante escena que se suscitaba frente a sus ojos, su semblante palideció por completo. No obstante, antes de que alguien pudiera reaccionar, la colosal estructura emitió un rayo de luz y casi de inmediato, se escuchó la voz del anciano al decir en tono alegre:
—¡Gracias, joven, espero verlo algún día en la Montaña Demoniaca!
En ese momento, Jaime no pudo evitar recapacitar, confundido, al escuchar esas palabras:

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