Mientras aguardaba para iniciar su ataque, la chica ciñó su brazo con fuerza, por lo que, al notar su reacción, el joven colocó una de las manos sobre sus delicados dedos para intentar tranquilizarla un poco; entonces, tras una breve pausa, recordó la conversación con el anciano y no tardó en contener no solo su Energía Espiritual, sino el Poder de los Dragones para asegurarse de que tan solo utilizaría su fuerza física para intentar escapar. De pronto, suspiró antes golpear el muro con sus puños.
¡Bam!
En ese momento, si bien se escuchó el ensordecedor sonido de un golpe, en esa ocasión, Jaime no sintió ninguna fuerza invisible arrojarlo por los aires, por lo que ante la exitosa escena que se suscitaba frente a sus ojos, prosiguió a arremeter de nuevo.
…
Entonces, al tiempo que Calixto escuchaba el terrible sonido, se apresuró a abalanzarse, en dirección de la Torre Pentacarna para comprobar cuál era el motivo de aquel tumulto; casi de inmediato, volvió a escuchar el estrepitoso estallido de metal al caer.
¡Bam!
En ese momento, una enorme nube de polvo apareció y tan pronto se hubo disipado, Calixto pudo vislumbrar a la joven pareja con las manos entrelazadas; al presenciar la impresionante escena que se suscitaba frente a sus ojos, su semblante palideció por completo. No obstante, antes de que alguien pudiera reaccionar, la colosal estructura emitió un rayo de luz y casi de inmediato, se escuchó la voz del anciano al decir en tono alegre:
—¡Gracias, joven, espero verlo algún día en la Montaña Demoniaca!
En ese momento, Jaime no pudo evitar recapacitar, confundido, al escuchar esas palabras:
Al observar su patético comportamiento, Jaime se limitó a decir en tono severo:
—Calixto, no puedo creer que intentes engañarme de nuevo, en especial, cuando sé a la perfección que no dudarías en acabar conmigo…
De inmediato, Calixto lo miró, boquiabierto, antes de responder en tono lleno de crueldad:
—¡De acuerdo, entonces, morirás! —De pronto, comenzó a murmurar de manera ininteligible y casi de inmediato, se escuchó un ensordecedor estallido; en consecuencia, el pequeño grupo advirtió que las diferentes viviendas, incluso la enorme Mansión Guillén, colapsaron al unísono. Ante la violenta escena que se suscitaba frente a sus ojos, Jaime no pudo evitar sentir el corazón acelerársele al notar que el aura de Calixto comenzaba a aumentar de manera considerable en un abrir y cerrar de ojos; de hecho, pronto descubrió que su enemigo lograría alcanzar el nivel de Gran Maestro de las Artes Marciales de Máximo Nivel.

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