Lázaro quería extraer la esencia dragoniana del cuerpo de Jaime.
Jaime se tambaleó hacia atrás, pero entonces se dio cuenta de que no podía evitar el golpe.
«¿Voy a morir aquí hoy?».
Los rostros de Josefina, Isabel, Ramón y los demás pasaron por su mente.
Luego, pensó en sus padres y en su madre biológica, a quienes aún no había conocido.
«No. No puedo morir. No debo morir», gritó Jaime en su mente.
De repente, una luz cegadora brotó del pecho de Jaime.
Un rugido de dragón reverberó en el aire mientras un dragón dorado surcaba el cielo desde su cuerpo.
La enorme aura rodeó la figura de Jaime.
Lázaro se tambaleó hacia atrás cuando el impulso del aura lo golpeó.
Entonces, se quedó mirando al dragón dorado que surgió del cuerpo de Jaime con total asombro.
—Esto...
Lázaro abrió los ojos conmocionado porque nunca había presenciado algo así.
El dragón dorado dio vueltas sobre la cabeza de Jaime. Luego, rodeó su cuerpo y se transformó en una armadura dorada.
Un poder infinito surgió de la armadura y se introdujo en el cuerpo de Jaime.
Lázaro volvió rápido a la realidad. Sabía que no podía dejar escapar a Jaime. De lo contrario, la Familia Delgado correría el riesgo de ser aniquilada en el futuro si a Jaime se le daba más tiempo para aprovechar sus habilidades.
—¡Vete al infierno!
Lázaro activó una técnica de espada mientras blandía la espada larga en su mano, y un sinnúmero de flores espada se materializaron de su mano.
Cada flor espada que florecía contenía la energía del cielo y la tierra. Las flores espada flotaron hacia Jaime como grilletes.
Al ver eso, Jaime blandió la Espada Matadragones en su mano.
Aparecieron innumerables sombras de espada y salieron disparadas hacia las flores espada.
Tras el sonido de continuas explosiones, la Residencia Delgado comenzó a derrumbarse.
Con las capacidades de Lázaro, pudo darse cuenta de que el dragón dorado no era una ilusión. Era un dragón dorado de verdad.
En un abrir y cerrar de ojos, Jaime y Lázaro habían intercambiado más de cien golpes, pero aún no había un ganador.
Sin embargo, el aura de Jaime era cada vez más inestable. Era obvio que la gran diferencia entre rangos era muy difícil de superar. Incluso con la llegada del dragón dorado, solo podía prolongar un poco la lucha.
Lázaro curvó los labios en una sonrisa cuando sintió que el impulso de Jaime disminuía y activó la habilidad Gancho Dragón y apuntó al pecho de Jaime en un intento de eliminar la esencia dragoniana del torso de este.
Jaime saltó hacia atrás de inmediato. Aun así, Lázaro consiguió arrancarle un trozo de piel del pecho.
La sangrienta herida en el pecho de Jaime lucía horripilante, pero esa lesión se consideraba menor para él y no era diferente de una picadura de mosquito.
La Armadura Gólem de Jaime ya había desaparecido hacía tiempo, así que estaba soportando esas heridas solo con su duro físico.
Sin embargo, por muy resistentes que fueran su carne y sus huesos, Jaime no podía evitar recibir una paliza ante la fuerza absoluta.
—Mocoso, tengo que admitir que eres excepcional. Eres el primero de las generaciones más jóvenes que es capaz de entablar una batalla conmigo durante tanto tiempo. Parece que no puedo dejarte escapar aquí hoy, pase lo que pase.
Luego de eso, el cuerpo de Lázaro se expandió de repente. Se hizo más alto y grande al instante.

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