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El despertar del Dragón romance Capítulo 1184

Un suave resplandor brilló en el cuerpo de Jaime, haciendo que la intensidad de su aura se redujera de forma significativa. Su sentido espiritual también se tambaleó en cuanto la luz le iluminó.

La pagoda cayó del cielo. Sin embargo, en ese momento, los ojos de Jaime brillaron. Su sentido espiritual se recuperó y su aura comenzó a condensarse en su interior.

—¡Detente!

Justo cuando la pagoda estaba a punto de aplastar a Jaime, Heliodoro apareció de repente de la nada y se puso al lado de él.

Ante esa visión, Lázaro agitó su mano. La pagoda, que flotaba en el aire, desapareció de inmediato.

—Papá, ¿qué estás haciendo?

Heliodoro miró a su padre con total perplejidad.

Detrás de Heliodoro iba una mujer de mediana edad. Era evidente que era la madre de Heliodoro.

También miró a Lázaro desconcertada al ver la Residencia de los Delgado en ruinas.

—¿Qué está pasando, Lázaro?

El rostro de Lázaro se ensombreció al tiempo que decía con gravedad:

—No te preocupes por la situación aquí. Váyanse.

—Papá, ¿por qué le haces daño a Jaime? Si no aclaras este asunto, no me iré.

Heliodoro quería saber con exactitud qué había pasado. Lázaro y Jaime se llevaban bien antes de que él se fuera, así que Heliodoro no podía entender por qué se estaban peleando.

Lázaro hizo una mueca. No sabía cómo explicar las circunstancias a Heliodoro.

Lázaro conocía demasiado bien la personalidad de su hijo.

De lo contrario, no habría inventado una excusa para atraer a Heliodoro.

—Tu padre quiere la esencia dragoniana de mi cuerpo para regalártela —explicó Jaime tras notar el silencio de Lázaro.

El rostro de Heliodoro se contorsionó de rabia nada más al escuchar aquello. Se volteó para mirar a Lázaro.

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