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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1229

En tan solo una noche, Jaime logró aniquilar a seis familias del mundo de las artes marciales que se habían aliado con la Familia Noguera, por lo que los rumores sobre la matanza no tardaron en llegar a oídos de todos los habitantes de Ciudad Jade, quienes no tardaron en señalar al posible responsable de semejante atrocidad; en efecto, todos no solo sospechaban que Jaime Casas había iniciado con su devastadora venganza, sino que las opiniones acerca de que pronto el resto de las familias y sectas abandonarían a la Familia Noguera no tardaron en hacerse presentes.

De vuelta en la Residencia Noguera, Saulo no tardó en enterarse de las desconcertantes noticias, por lo que se limitó a permanecer en silencio, furioso, al tiempo que se preparaba para un inminente ataque; el hombre parecía absorto en sus pensamientos, por lo que no pudo evitar sobresaltarse al escuchar la voz de un sirviente al anunciar en tono solemne:

—Señor Noguera, lamento informarle que, por desgracia, pudimos confirmar nuestras sospechas, ya que la mayoría de las familias han terminado su relación con la Familia Noguera; me temo que el incidente de esta noche solo sirvió para ahuyentarlos. Ahora que no contamos con el apoyo de ningún guerrero en Ciudad Jade, la Familia Noguera pronto se convertirá en el hazmerreír de la ciudad.

Ante las desconcertantes noticias, Saulo comenzó a sentir un escalofrío recorrerle todo el cuerpo y después de una breve pausa, se dispuso a ordenar, con voz severa:

—Necesito que reúnas a todos los guerreros que aún sean leales a la Familia Noguera, sin importar cuán mediocre sea su nivel; estoy seguro de que Jaime atacará en poco tiempo, así que debemos prepararnos para la batalla. —Al terminar de emitir esas palabras, cerró con fuerza los puños; poco tiempo después, un pequeño grupo de guerreros arribó a la Residencia Noguera, en espera de su enemigo.

De inmediato, al escuchar sus palabras, Sion esbozó una enorme sonrisa llena de maldad, antes de responder:

—Así es; no obstante, no es necesario que nosotros iniciemos el ataque; de hecho, nadie sabrá que estuvimos ahí. —Al terminar de emitir esas palabras, Sion posó la mirada en los hombres de negro; al percatarse de la desconcertante escena que se suscitaba frente a sus ojos, los semblantes de los patriarcas palidecieron por completo. Casi de inmediato, se escuchó la voz de Rigoberto al exclamar, aterrorizado:

—¡Presidente Zapata, no puedo creer recurra a la ayuda de Cultivadores Demoniacos!

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