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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1349

—¡Jaime!

Doroteo no tenía ni idea de cuándo había aparecido Jaime detrás de él.

En el momento en que Clemente escuchó el nombre de Jaime, se giró a toda prisa. Su expresión se volvió gélida cuando vio al hombre de pie en la entrada del salón.

—¿Cómo te atreves, Doroteo?

Sus ojos se estrecharon anunciando peligro y Jaime miró a Doroteo con frialdad. Cada palabra que salía de su boca tenía una intención asesina infinita.

Doroteo sintió tanto miedo ante la expresión del hombre que tembló con violencia y retrocedió varios pasos.

—Señor Casas, puedo explicarlo.

Temblando mucho, Doroteo intentó justificar las cosas.

—¿Qué más hay que explicar? ¿Está Lady Campana aquí? Suéltala —ordenó Jaime con un tono escalofriante.

Doroteo retrocedió a trompicones varios pasos antes de dirigir finalmente su mirada a Clemente. Allí no tenía nada que decir, así que sólo pudo mirar a Clemente.

—Así que tú eres Jaime Casas, el chico perseguido por la Alianza de Guerreros de Ciudad de Jade —Clemente miró a Jaime de arriba abajo. Luego, continuó—: Cecilia Campana está en mi cama, y ya es mi mujer. De ninguna manera voy a permitir que te la lleves.

En el instante en que Jaime escuchó que Cecilia había sido mancillada por el hombre, su aura estalló. La temperatura de toda la sala se desplomó en ese segundo.

Una aterradora intención asesina comenzó a impregnar el aire.

—¡Si en verdad has tocado a Lady Campana, haré que toda la familia Rodríguez pague el precio con sus vidas!

Jaime apretó la mandíbula, sus insondables ojos desprendían una sensación de gélida frialdad.

—¿Quieres que toda la familia Rodríguez pague el precio con nuestras vidas? Menudo chiste.

Las comisuras de la boca de Clemente se levantaron. A continuación, dos hombres vestidos con túnicas salieron de inmediato de la parte de atrás.

Cuando Clemente vio a esos dos hombres, su confianza se disparó de inmediato.

—¡Fil, Yuvan, maten a este insolente! —gritó a los dos hombres que se abalanzaron sobre él.

A su lado, la expresión de Doroteo cambió al presenciar aquel espectáculo. Después de contemplar el ataque del trío, supo que las capacidades de la familia Rodríguez no eran para subestimarlas. Sin embargo, Jaime se limitó a mirarlos con una risita, aparentemente sin pensar en esquivar o tomar represalias.

Mientras Doroteo seguía preguntándose por su inacción, notó que una luz dorada brillaba en el cuerpo del hombre.

Al activarse el Cuerpo de Golem, capas de escamas doradas cubrieron todo el cuerpo de Jaime.

En ese momento, parecía un guerrero con armadura de oro, enfrentándose sin miedo a los tres hombres de la familia Rodríguez.

¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!

Tres ensordecedores estampidos hendieron el aire, y el trío golpeó a Jaime sin remedio. La onda cósmica de energía marcial hizo que todo en la sala principal se convirtiera en polvo. Sin embargo, Jaime no reaccionó en lo más mínimo a pesar de sus ataques simultáneos, su expresión no cambió. Ni un solo pelo de su cabeza resultó dañado.

—¿Cómo es posible?

Clemente miró a Jaime con los ojos llenos de terror.

Fil y Yuvan intercambiaron una mirada, el horror en sus ojos era evidente.

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