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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1360

Ambos puños parecían muy fieros y dominantes, como si pudieran destruir cualquier obstáculo, aunque hubiera una montaña bloqueando su camino.

—¡No está mal! No me extraña que hayas podido matar a Demetrio. Sabía que tenías algún truco bajo la manga. —Tobías se sorprendió un poco, pero sólo un poco.

Seguía sin considerar a Jaime como una amenaza.

Mientras hablaba, estiró las palmas de las manos y utilizó sus manos desnudas para enfrentarse a los gigantescos puños de Jaime.

Una luz blanca comenzó a brillar en sus palmas.

¡Boom!

Se escucharon dos explosiones que hicieron temblar la tierra. De repente, una pequeña montaña cercana se derrumbó.

—¡Toma esto! —Se escuchó la voz indiferente de Tobías antes de que un golpe de palma suyo saliera volando hacia su oponente.

¡Bam!

En el momento en que desató ese ataque, tanto el viento como las nubes se movieron. Viajó hacia Jaime con la fuerza asombrosa de un tsunami. Esa palma contenía una cantidad ilimitada de energía aterradora. Los artistas marciales ordinarios se habrían convertido en polvo tras el impacto.

Jaime también se sintió amenazado por eso. Su expresión se volvió grave.

Rugió con rabia mientras sus manos estallaban en acción, formando sellos de mano más rápido de lo que el ojo humano podía seguir.

En un abrir y cerrar de ojos, hizo treinta y seis sellos de mano para formar un escudo frente a él. El dragón dorado que flotaba en el aire irradiaba una luz dorada.

Tras soltar un rugido, voló hacia Tobías.

¡Woosh!

La luz se intensificó antes de que el dragón dorado estallara con una luz blanca incomparablemente densa. Su energía espiritual también fue llevada al extremo.

Se escucharon una serie de rugidos de dragón.

Sin embargo, el ataque del dragón dorado también consumió la energía espiritual de Jaime. En un instante, la mitad de su energía espiritual se agotó.

—¡Mata! —gritó furioso.

¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!

Se escucharon tres espantosas explosiones.

El cuerpo del dragón dorado se estrelló contra Tobías, bloqueando al instante su asombroso y poderoso ataque. Sin embargo, el dragón dorado también desapareció en trozos de luz dorada tras el ataque.

El ataque se partió en dos. Sin embargo, la energía de la espada siguió viajando hacia Tobías a toda velocidad.

—No puedo creer que estés quemando tu esencia de sangre. Parece que no puedo dejar que te vayas con vida hoy. —La expresión de Tobías cambió un poco.

Con un giro de su mano, una espada afilada apareció de golpe. La afilada hoja brillaba con una luz fría. Incluso a simple vista, cualquiera podría decir que era una poderosa espada mágica.

En ese instante, clavó la espada hacia delante.

Su espada se movía lenta y pesada, como si lo que estuviera sosteniendo fuera una pesada montaña en lugar de una hoja.

¡Ding!

Se escuchó un suave sonido.

Como si el mundo se ralentizara, Jaime vio que la energía de la espada de Tobías chocaba con la energía de la Espada Matadragones.

Su expresión cambió al instante porque no esperaba que su oponente bloqueara ese ataque con tanta facilidad.

«¡Tobías es demasiado poderoso!».

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