Después de que Fernando dijera eso, Jaime pareció entender sus intenciones.
«No me extraña que Astrid entrara en mi habitación en mitad de la noche. Estaba planeado».
Jaime tendría que ser miembro de la familia Gabaldón si quería entrar en la finca de la familia Gabaldón.
Si se juntaba con Astrid, naturalmente, se convertiría en miembro de su familia. Después de convertirse en su familia, su entrada en la finca de los Gabaldón estaría justificada. Sin embargo, Fernando no sabía que Jaime no había hecho nada con Astrid la noche anterior.
No le coaccionó para que hiciera lo que ella quería con el premio de ir a la finca de su familia. A Jaime le pareció que en verdad tenía intención de esforzarse por conquistarlo.
—Señor Gabaldón, deberíamos irnos ya. Estoy deseando llegar —instó Jaime a Fernando.
Jaime temía que Fernando no lo llevara a su finca familiar si éste se enteraba de que no se había acostado con Astrid.
—Está bien. Ya que está impaciente, vámonos.
Tras decir eso, agitó un poco las manos y un rayo de luz los envolvió de repente.
Jaime sabía que aquello era magia de teletransporte. Parecía que Fernando ya era un maestro de ese hechizo.
Cuando las luces parpadearon, Jaime cerró de inmediato los ojos. Cuando los abrió, se dio cuenta de que ahora estaban en el desierto.
—Es... ¿Es este el reino secreto? A mí no me parece diferente del reino mundano —exclamó Jaime mientras miraba a su alrededor con curiosidad.
Mirando a Jaime, Fernando se rio.
—Aún no hemos llegado al reino secreto. La magia del teletransporte sólo puede usarse en la misma dimensión. Como el reino secreto no está en la misma dimensión que el reino mundano, es imposible teletransportarse directamente al reino secreto, y mucho menos traer a alguien.
Al escuchar su explicación, Jaime se puso rojo de vergüenza. Sin embargo, continuaron su viaje. Jaime siguió a Fernando durante algún tiempo antes de llegar al pie de una montaña.
Entonces, vio que Fernando sacaba un objeto con forma de octagrama y empezaba a entonar cánticos.
Al instante, numerosas luces comenzaron a formarse en el aire, y una puerta se abrió poco a poco donde se congregaban las luces.

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