Jaime se sintió avergonzado después de escuchar eso. Aunque era un cultivador de energía espiritual, ignoraba los asuntos relacionados con el reino celestial.
«Cielos, parezco un principiante. ¡Esto es tan vergonzoso!».
—No te preocupes. Aprenderás sobre esto tarde o temprano. Después de todo, puedo traerte a este lugar a menudo cuando te hayas convertido en uno de nosotros.
Mientras Fernando miraba a Jaime, éste esbozaba una sonrisa cómplice. Entonces, agitó las manos y la luz los envolvió de nuevo.
Al instante, aparecieron en una bulliciosa calle. Filas y filas de vendedores ambulantes vendían comida y otros productos hasta donde alcanzaba la vista. Para Jaime, esta ciudad no era diferente de las del reino mundano.
—Vamos, por aquí…
Fernando condujo a Jaime a través de una calle y se detuvo frente a un patio.
Mirando el patio, Jaime exclamó incrédulo:
—Señor Gabaldón, ¿no me diga que ésta es la finca de la familia Gabaldón?
Fernando asintió con la cabeza.
—Sí, éste es el lugar.
Por un momento, Jaime se quedó sin palabras. El patio no era impresionante y no le parecía un lugar que perteneciera a una familia prestigiosa.
De hecho, ni siquiera podía compararse con el patio de Fernando en Ciudad de Jade.
Aunque Fernando podía adivinar lo que pasaba por la mente de Jaime, no dijo nada y sonrió un poco. Luego, hizo pasar a Jaime.
Cuando Jaime cruzó la puerta, fue recibido con una ráfaga de energía espiritual, y lo siguiente que vio fue una mansión elevada y majestuosa.
Dos guardias se erguían en la entrada de la mansión, emitiendo energía del nivel de los marqueses.
«¿Son marqueses de artes marciales?».
Jaime se quedó tan sorprendido que casi se le cae la mandíbula.
De nuevo, Jaime se volvió para mirar a Fernando con incredulidad. Sabiendo que Fernando también era Marqués de las Artes Marciales, a Jaime le parecía extraño que los guardias estuvieran al mismo nivel que él.
—Esta es la finca de la familia Gabaldón... —dijo Fernando con una sonrisa.
—Señor Gabaldón, si me permite la pregunta, ¿qué... qué cargo ocupa usted en la familia Gabaldón? —Jaime sintió curiosidad.

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