Entrar Via

El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1693

Como Evangelina había recobrado el sentido, era natural que se sintiera avergonzada de su cuerpo desnudo.

No fue hasta que se puso la camisa de él que se calmó un poco.

—Evangelina, ¿no recuerdas nada de mí? —preguntó Jaime.

Mientras Evangelina cambiaba la mirada entre él y los restos esqueléticos, sus ojos se llenaron de lágrimas de repente.

Jaime se quedó perplejo ante su actitud.

«¿Qué le pasa?».

Mientras miraba confundido a Evangelina, una sensación espiritual envolvió su cuerpo de repente.

La mirada de Jaime cambió al instante.

—¿Quién eres?

Evangelina parecía haberse calmado mientras miraba con atención a Jaime y respondía:

—No soy tu amiga. Sólo tomo prestado su cuerpo por un rato. No creí que nadie fuera a aparecer por aquí después de unos cuantos miles de años. Supongo que es el destino. ¿Quién hubiera pensado que alguien con un alma incompleta vendría aquí? Si no, no habría vuelto a la vida. Sí, ¡definitivamente es el destino!

«¿Qué está divagando?».

Supuso que Evangelina había recuperado el sentido, pero resultó que otro espíritu había ocupado su cuerpo en su lugar. El ceño de Jaime se frunció al preguntarse cómo explicaría las cosas a Casio.

—¡No me importa quién seas, pero tienes que abandonar el cuerpo de mi amiga ahora mismo! Vete o te echaré a la fuerza —Jaime amenazó.

El espíritu en el cuerpo de Evangelina soltó una carcajada.

—¡Jajaja! ¿Y cómo harías eso, eh? ¿Me vas a matar? Ten en cuenta que aquí está el cuerpo de tu amiga. Si me matas, ¡es tu amiga la que morirá!

Jaime hizo una pausa antes de decir:

—¡Oh, tengo mis maneras! Si tengo que obligarte a salir, ¡me aseguraré de destruir tu alma para siempre! ¡Te sugiero que salgas por tu cuenta mientras puedas!

—¿Sí? Pues creo que eres un mentiroso —se burló el espíritu.

Hace unos miles de años, el Palacio Lunar fue atacado por la raza demoníaca. Como doncella sagrada del Palacio Lunar, escoltaba la reliquia sagrada del palacio, la Perla de Inmunidad al Fuego, hasta un lugar seguro.

Por desgracia para ella, los demonios consiguieron alcanzarla y la acorralaron. En un intento desesperado por proteger la reliquia sagrada, la santa doncella se la tragó entera.

Enfurecidos, los demonios la metieron en un ataúd y lo sellaron en las profundidades del volcán.

Como la doncella sagrada tenía la protección de la Perla de Inmunidad al Fuego, su alma permaneció en el ataúd a pesar de que su cuerpo se había descompuesto hacía miles de años.

Sin embargo, su alma se debilitaba cada vez más con el paso del tiempo.

Si el alma de Evangelina hubiera estado completa, la doncella sagrada no habría podido entrar en su cuerpo.

—Parece que esto en verdad es el destino, eh... —Jaime exclamó con un suspiro.

Al fin y al cabo, no había mucha gente con el alma incompleta como Evangelina.

—Ya que has tenido una vida dura, te prestaré el cuerpo de mi amiga por un tiempo más. Pero tendrás que irte cuando la ayude a recuperar su alma. Por supuesto, haré lo posible por encontrarte un nuevo cuerpo por el camino —dijo Jaime.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)