—Gracias, señor —respondió Evangelina mientras se arrodillaba ante él.
—Mientras tanto, tendrás que asumir la identidad de mi amiga para que nadie más se entere de esto.
«La reputación de la familia Gabaldón se arruinará si se corre la voz de que Evangelina ha sido poseída por otra alma. ¡Después de todo, tales incidentes son mal vistos por los cultivadores de energía espiritual!».
Evangelina asintió.
—De acuerdo, lo entiendo. Vamos, ¡salgamos de aquí!
—No tan rápido. He venido aquí a buscar la Hierba Ojo del Siglo, así que necesito encontrarla antes de irme —dijo Jaime.
—¿La Hierba Ojo del Siglo? —Evangelina frunció un poco el ceño mientras intentaba recordar qué era. Después de pensarlo un poco, preguntó—: ¿Es la que sólo tiene tres hojas? Las hojas tienen un dibujo que parecen ojos, ¿verdad?
—Sí, es ésa. ¿Sabes dónde puedo encontrarla? —preguntó Jaime emocionado.
—Lo siento. Esa cosa ha estado creciendo en mi ataúd, así que la absorbí toda... —Evangelina respondió con expresión incómoda.
Al absorber la energía de la Hierba Ojo del Siglo, el alma de la santa doncella pudo mantenerse hasta ese día.
Jaime se sintió un poco decepcionado al escuchar eso, pero sabía que no había mucho que pudiera hacer en esta situación.
Por lo tanto, no tuvo más remedio que regresar al volcán con Evangelina.
Como Evangelina se había tragado la Perla de Inmunidad al Fuego, Jaime ya no sentía el intenso calor de la lava fundida cuando estaba cerca de ella.
Mientras se tomaban su tiempo para volver a nadar hacia arriba, Forero estaba a punto de derrumbarse por la ansiedad.
«¡Tanto Jaime como Evangelina llevan ya mucho tiempo allí abajo! ¡Es obvio que algo malo les debe haber pasado!».
—Ay, Jaime... Quién iba a pensar que así ibas a morir... Bueno, al menos moriste con una hermosa mujer a tu lado, ¡así que no estarás muy solo en la otra vida!
Forero no esperaba que Jaime acabara muriendo ahí.
Se dio la vuelta y estaba a punto de marcharse cuando la voz de Jaime sonó detrás de él.
Le estaba echando en cara a Forero como si fuera lo más natural del mundo.
Forero miró a Evangelina y se sorprendió al ver que sus ojos ya no parecían sin vida.
—¡Vaya, sí que ha vuelto a la normalidad! No sólo ha recuperado su energía espiritual, ¡sino que además está mucho más guapa que antes! Eres un tipo con suerte cuando se trata de mujeres, Jaime.
Jaime lo fulminó con la mirada. —Ejem... ¿Qué está diciendo, señor Forero?
Forero soltó una risita traviesa antes de tenderle la mano a Evangelina.
—¡Eh, tú! Ya que has vuelto a la normalidad, ¡vamos a conocernos! Puedes llamarme señor Forero.
Evangelina le dedicó una sonrisa mientras le estrechaba la mano.
—Mi nombre es Evangelina. Es un placer conocerlo, señor Forero...
La mirada de Forero cambió de golpe. Acto seguido, varios de sus encantos volaron por los aires y rodearon a Evangelina.

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