Se asustaron un poco al ver la mirada despiadada de Jaime.
—¿Qué le pasa, Josefina? ¿Le va a pasar algo malo?
René estaba tan asustada que se le quebró la voz.
Los ojos de Josefina estaban llenos de ansiedad mientras miraba a Jaime. Quería saber qué pasaba, pero su intensa aura les impedía acercarse a él.
Al cabo de unos diez minutos, el aura que rodeaba el cuerpo de Jaime se desvaneció y éste se desplomó agotado en el suelo.
—¡Jaime!
Josefina, René y Magnolia corrieron hacia él tan rápido como sus piernas les permitieron.
A pesar de estar tirado en el suelo con la frente empapada en sudor, Jaime tenía una enorme sonrisa en la cara.
—Jajaja... ¡Jajajaja!
Josefina y las demás se quedaron totalmente confundidas al verlo reír.
—¿Estás bien, Jaime? ¿Qué te pasa? —preguntó René nerviosa al verlo reír.
—¿Estás bien, Jaime? —preguntó Josefina con cara de preocupación.
Jaime entonces se sentó derecho y exclamó emocionado:
—¡Ya lo tengo! ¡Por fin podremos salir de aquí!
—¿Qué has conseguido, Jaime? —preguntó Magnolia.
Josefina y René estaban igual de confundidas, pues no tenían idea de lo que Jaime estaba diciendo.
Después de tomarse un momento para calmarse, Jaime dijo:
—¡Sé cómo acceder a la salida de este reino secreto!

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