Temiendo que algo malo sucediera si tardaban demasiado, Jaime las presionó:
—¡Vamos! ¡Vamos!
Las cuatro atravesaron rápidamente la puerta de luz y se encontraron en el patio trasero de la Alianza de Guerreros.
Los discípulos de la Secta Duval, que estaban patrullando en el patio trasero, se quedaron helados al ver a Jaime y a los demás salir de una puerta de luz que había aparecido de la nada.
Tras tomarse un segundo para salir de su estado de aturdimiento y recuperar la compostura, cayeron de rodillas y exclamaron:
—¡Señor Casas! ¡Por fin ha vuelto!
—¡Date prisa e informa al señor Forero de que el señor Casas ha vuelto!
Forero y Giovanni no tardaron en enterarse de que Jaime y los demás habían abandonado el reino secreto.
De inmediato corrieron hacia la Alianza de Guerreros y jadearon de asombro cuando vieron a Jaime y a las tres damas.
—¡Jaime! ¿Cómo consiguieron acceder a la salida?
Forero y Jesica habían hecho todo lo posible por encontrar la salida, pero fue en vano.
—Es una larga historia. Por ahora, ¡volvamos todos! —Jaime respondió y los guio a todos de vuelta a la Secta Duval.
Josefina se quedó un poco sorprendida cuando vio la Secta Duval y vio que todos trataban a Jaime como el jefe de la secta.
—Pasaron muchas cosas mientras no estabas, Josefina. Te lo explicaré todo cuando volvamos —dijo Jaime con una sonrisa al ver la cara de confusión de Josefina.
—¡Josefina! —Isabel la llamó mientras se acercaba corriendo.
Sintiéndose aliviada al ver que Josefina estaba bien, Isabel se lanzó sobre ella y la abrazó con fuerza.
—¡Ay, Isabel! —Josefina también se emocionó al ver a Isabel.
También Cecilia fue corriendo con un grupo de damas.
—René, ¿dónde estuvieron? Las hemos estado buscando por todas partes.
—¡Nos llevaron los malos, Cecilia! —respondió René y procedió a explicar todo lo sucedido con todo lujo de detalles.
Todas las damas se quedaron estupefactas cuando se enteraron de que René y Magnolia estaban atrapadas en el reino secreto.
—¡No tiene idea de cuántas veces Jaime estuvo a punto de morir tratando de rescatarla, señorita Serrano! —le dijo Forero a Josefina.
Josefina miró a Jaime y esbozó una dulce sonrisa. Sabía que él debía de estar muy ansioso cuando ella estaba atrapada en aquel reino secreto.
El banquete en la Secta Duval continuó hasta bien entrada la noche. Fue el día más feliz tanto para los miembros de la secta como para Jaime.
En el cielo estallaron innumerables fuegos artificiales para realzar aún más el ambiente de celebración.
Armando, desde el Ministerio de Justicia, contemplaba los fuegos artificiales con una expresión impasible.
—Jaime ha conseguido rescatar a su novia, así que todo el mundo en la Secta Duval está de celebración, señor Salazar —dijo Javier acercándose a Armando.
Armando dejó escapar un suspiro.
—Lo está celebrando demasiado pronto…
Luego sacó un sobre y se lo entregó a Javier mientras continuaba:
—Si Jaime viene a verme mañana, dile que no estoy y entrégale este sobre...

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