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El despertar del Dragón romance Capítulo 2161

—Emiliano, nuestro maestro ya ha dicho que el señor Casas no es un Cultivador Demoníaco —se apresuró a explicar Alba al darse cuenta de que la situación se había torcido.

—Si digo que es un Cultivador Demoníaco, entonces es un Cultivador Demoníaco. Deja de intentar discutir conmigo. —Emiliano no estaba de humor para escuchar la explicación de Alba.

Quiso decir algo, pero Jaime se lo impidió.

—Deja de gastar saliva con él. Es imposible hacer cambiar de opinión a alguien que está empeñado en inventar excusas para acusarme. Si quiere vengar a su hermano, que lo haga. Me gustaría ver de qué está hecho.

Con un movimiento de muñeca, la Espada Matadragones se materializó en la palma de Jaime. La espada brillaba con un resplandor dorado deslumbrante.

—¡Jajaja! Cómo se atreve un simple Santo de las Artes Marciales a decir semejantes palabras. Mi hermano te subestimó, y por eso fue derrotado. Pero hoy, te mostraré la diferencia entre un Santo de las Artes Marciales y un Dios de las Artes Marciales.

Emiliano apuntó con su espada a Jaime, con una amplia sonrisa en la comisura de los labios.

Jaime lanzó una mirada gélida a su oponente y poco a poco curvó los labios en una sonrisa antes de mostrar una expresión de desdén.

—Te daré tres ataques. Si consigues obligarme a lanzar un cuarto ataque, me iré contigo —se mofó.

Sus palabras provocaron un alboroto entre los presentes.

—¿De dónde demonios ha salido? ¿Cómo puede un simple Santo de las Artes Marciales ser tan arrogante?

—He escuchado que es de Ciudad de Jade. No es más que un tonto ignorante. Claramente, no conoce la verdadera fuerza de un Dios de las Artes Marciales.

—Demithor cometió un error. Es un Dios de las Artes Marciales, sin embargo, fue demasiado descuidado y permitió que este chico lo hiriera. Como resultado, este chico se está volviendo demasiado arrogante, llegando incluso a menospreciar a los Dioses de las Artes Marciales.

Algunos de los ancianos del clan comenzaron a hablar entre ellos. Ninguno de ellos creía que Jaime pudiera derrotar a Emiliano.

La brecha entre un Santo de las Artes Marciales y un Dios de las Artes Marciales era muy grande. Un Dios de las Artes Marciales podría aplastar a un Santo de las Artes Marciales con tal facilidad como lo haría con una hormiga.

—¿Cómo te atreves? —Emiliano rugió mientras una poderosa aura brotaba de su cuerpo.

La espada en su mano emitía rayos de luz que eran casi cegadores.

Emiliano se movió a la velocidad de la luz. Múltiples rayos de luz brillaron mientras corría hacia Jaime.

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