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El despertar del Dragón romance Capítulo 2162

—¡Te lo estás buscando, pedazo de mi*rda! —tronó Emiliano mientras blandía su arma una vez más.

Su espada emitió una luz cegadora que se extendió por toda la zona y envolvió a Jaime.

Jaime levantó con calma su Espada Matadragones, y se escuchó el estruendoso rugido de un dragón.

Un chorro de energía de espada irradiaba de la punta de su espada, y la energía de espada se convirtió rápido en un dragón dorado que se elevó hacia el cielo.

Poco después, el cuerpo del dragón se desintegró en una lluvia de luz dorada que cayó al suelo.

La luz que emanaba la espada de Emiliano fue superada al instante, y uno de los rayos de luz dorada atravesaba el aire y se dirigía directamente hacia Emiliano.

Una expresión de sorpresa apareció en el rostro de Emiliano mientras maniobraba rápido su arma para bloquear el ataque.

¡Clang!

Emiliano sintió como si su cuerpo hubiera sido golpeado por un asteroide. La enorme fuerza le entumeció las extremidades y le hundió las piernas hasta las rodillas.

Los espectadores abrieron los ojos en estado de shock mientras veían el desarrollo de la batalla. Ninguno de ellos esperaba que un Santo de las Artes Marciales tuviera tanto poder.

—Es una espada espiritual lo que sostiene. No me extraña que tuviera agallas para luchar contra un Dios de las Artes Marciales —comentó Trino, mirando la espada en la mano de Jaime.

La multitud fijó sus miradas en la Espada Matadragones en cuanto oyeron aquello.

—Ah, no me extraña que un Santo de las Artes Marciales pueda desatar un poder tan grande. Resulta que tiene una espada espiritual —dijo Filo, con los ojos brillantes de ambición.

Los otros ancianos también estaban cegados por la codicia. A ellos también les parecía un desperdicio que una espada mágica estuviera en posesión de un santo de las artes marciales.

«Si la espada mágica estuviera en posesión de alguno de nosotros, ¡seguro que sería mucho más poderosa!».

Jaime se burló al escuchar sus comentarios.

—Ya que para que todos creen que mi poder proviene de la espada mágica, no usaré la espada para mi próximo ataque.

Movió la muñeca una vez más y la Espada Matadragones desapareció de su palma.

Entonces, Jaime apretó los puños mientras un tono dorado brotaba de su cuerpo.

Por lo que parecía, planeaba enfrentarse a Emiliano con las manos vacías.

«¿Un Santo de las Artes Marciales con las manos vacías enfrentándose a un Dios de las Artes Marciales que blande un arma? ¿Acaso quiere morir?».

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