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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2581

Al ingerir la píldora, Ira experimentó un refrescante frescor que parecía fluir por su cuerpo antes de converger en sus ojos.

Poco a poco, su mirada, antes apática, empezó a agudizarse.

Ira observó su entorno y sintió una gran emoción.

Su cuerpo temblaba mientras gritaba:

—¡Ya puedo ver! Puedo verlo todo…

Al escuchar el grito de Ira, Emi se apresuró a entrar en la casa y descubrió que Ira ya podía ver. La emoción de la joven era casi imposible de ocultar.

Se abalanzó hacia delante y abrazó a Ira con fuerza, con la voz llena de expectación mientras preguntaba:

—Abuela, ¿puedes ver ahora?

—Emi, ahora puedo verte. ¡Eres una chica encantadora! —exclamó Ira, con sus manos sosteniendo la cara de Emi mientras lágrimas de alegría corrían por sus mejillas.

Ambas se abrazaron y rompieron a llorar de felicidad.

Al ver eso, Percival sintió que le picaba la nariz.

Emi e Ira tardaron un rato en calmarse.

—Muchas gracias, Jaime. Ni siquiera sé cómo pagártelo —dijo Emi agradecida mientras se ponía de rodillas.

—Niña tonta, me salvaste la vida. Esto no es nada. —Jaime le impidió arrodillarse y le entregó las pastillas restantes—. Guarda estas pastillas con cuidado. Dale una a la Señora Ira cada día. Una vez que termine este lote, ¡se recuperará por completo!

Emi asintió y guardó las pastillas con cuidado.

—Emi, Percival, por favor, salgan un momento. Necesito tener una conversación privada con Jaime —dijo Ira.

Al escuchar eso, Emi arrastró rápido a Percival.

Una vez que Emi y Percival se fueron, Ira empezó a rebuscar en su armario y encontró una caja de madera escondida en un rincón.

Poco a poco, la niebla se extendió por toda la Villa Roca, un resultado que sorprendió incluso a Ira.

No había previsto el profundo impacto que causaría Jaime tras tragarse la perla demoníaca.

Jaime frunció las cejas mientras su expresión se contorsionaba de dolor.

Dentro de su cuerpo, tres auras se entrelazaban y fusionaban.

—¿Humano, bestia y demonio? ¿Por qué tiene tres auras en su cuerpo? —Ira miró a Jaime asombrada.

—¡Ahh! —Jaime gritó de repente con fuerza antes de desplomarse en el suelo y perder el conocimiento.

—¡Jaime!

Percival y Emi entraron corriendo en la casa.

Entraron en pánico al instante al ver la figura inconsciente de Jaime en el suelo.

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