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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2814

—Puedes estar tranquilo. Pase lo que pase, asumiré la responsabilidad —dijo Jaime con una leve sonrisa.

Al escuchar eso, el examinador no tuvo más remedio que tomar la caja de Jaime y abrirla lentamente.

Dentro había una receta para una píldora de quinto nivel. La receta de la píldora era aleatoria para evitar cualquier posibilidad de engaño.

Tras presentar la receta de la píldora, el examinador hizo un gesto casual con la mano y se encontraron en una zona llena de hierbas. Había miles de variedades, y algunas hierbas eran increíblemente raras.

Sin embargo, Jaime era consciente de que se trataba de meras ilusiones. La posibilidad de que Jeriva tuviera semejante tesoro de hierbas era casi nula. De lo contrario, habría atraído a cultivadores de todos los rincones del Reino Etéreo como hormigas al azúcar.

—Bueno, ya puedes buscar por aquí las hierbas necesarias según la receta de la píldora —le dijo el examinador a Jaime.

Jaime asintió y saltó por los aires, elevándose sobre el exuberante mar de hierbas.

Sólo recorrió una vez el paisaje de hierbas antes de volver al lado del examinador.

Al ver que Jaime había vuelto tan pronto, el examinador se sorprendió. Le recordó:

—Hay un tiempo límite para recoger las hierbas. Si no recoges las correctas en el tiempo dado, suspenderás la evaluación.

—Entiendo. Ya las he recogido —respondió Jaime, extendiendo la mano. En efecto, llevaba en la mano varios tipos de hierbas.

El examinador se quedó perplejo. No se dio cuenta cuando Jaime terminó de recoger las hierbas.

«¿Cómo pudo reunirlas tan rápido?».

—La velocidad no importa. Deben ser correctas —dijo el examinador, escrutando las hierbas en la mano de Jaime.

«¿Cómo podría alguien recoger todas las hierbas correctas en tan poco tiempo?».

Sin embargo, cuando el examinador terminó de comprobar las hierbas, se quedó helado.

Jaime había reunido todas las hierbas con precisión según la receta.

—¿Cómo puedes ser tan rápido? ¿Hiciste trampa?

Perla no podía ver lo que había ocurrido dentro de la ilusión, así que sintió curiosidad.

—No sólo ha aprobado, sino que además ha batido el récord —dijo el examinador, aún conmocionado.

—¿Ha batido el récord? —Perla se quedó sorprendida. Se volvió hacia Jaime, con cara de incredulidad.

No podía creer que Jaime hubiera conseguido superar la primera fase de la evaluación de alquimista de quinto nivel superior.

Había escuchado que la primera fase de la evaluación incluía miles de hierbas diferentes, y que los candidatos tenían que encontrar las hierbas necesarias en un plazo de tiempo demasiado corto.

«¿Cómo es posible que Jaime haya superado esta etapa?

No sólo aprobó, sino que batió un récord...».

—¿Será la suerte del principiante? Déjame decirte que, aunque la suerte puede jugar un papel importante en la primera fase, en la elaboración de píldoras no hay lugar para la suerte. Sólo tendrás éxito oficialmente si elaboras una píldora de quinto nivel. Así que no seas tan engreído —le dijo Perla a Jaime.

—Es sólo una píldora de quinto nivel superior. No es tan difícil. Mientras tenga las hierbas adecuadas, podré fabricarla en cuestión de minutos —dijo Jaime, sonriendo satisfecho.

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