Entrar Via

El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 3197

Tras la muerte de Luciano, el ejército de Ciudad Nortera comenzó a huir en todas direcciones.

Al ver esto, Yoel condujo a los soldados de la Ciudad Imperial de las Bestias en su persecución, persiguiéndolos hasta Ciudad Nortera.

—Jaime, ¿estás bien? —preguntaron Quirina y los demás con preocupación. Se agolparon alrededor de Jaime, notando que no parecía estar bien.

—Estoy bien —dijo Jaime con una leve sonrisa.

Sin embargo, justo cuando terminó de hablar, se sintió mareado de repente y se desplomó en el suelo.

Sacar consecutivamente el Arco Divino había consumido una cantidad significativa de la fuerza de Jaime, dejándolo algo agotado.

Cuando Jaime se desmayó, las mujeres se apresuraron a llevarlo de vuelta a la Ciudad Imperial de las Bestias.

Jaime permaneció inconsciente durante tres días, durante los cuales las fuerzas de Yoel capturaron con éxito Ciudad Nortera.

Esta conquista reforzó bastante el poder de Yoel.

—¿Aún no se ha despertado el señor Casas? —Yoel miró al aún inconsciente Jaime, aparentando cierto nerviosismo.

No podía creer que Jaime hubiera estado inconsciente tres días enteros.

—Aún no está despierto, pero su cuerpo está bien. Es sólo que su energía se agotó, provocando su desmayo —aseguró Violeta a Yoel.

Había estado comprobando a diario el estado de Jaime y sabía que no había motivo de preocupación por su salud.

—El Arco Divino es en verdad excelente, pero consume demasiada energía. He preparado algunos recursos para ayudar al señor Casas a recuperarse más rápido —dijo Yoel, mostrando los recursos que había reunido en Ciudad Nortera.

Su intención era que Jaime los absorbiera para una recuperación más rápida.

En cuanto Yoel terminó de hablar, Jaime abrió los ojos.

Emocionada al verlo despierto, Violeta gritó:

—¡Jaime!

Mientras Jaime conversaba con Yoel, Sigfrido irrumpió de repente en la habitación.

—Sigfrido, ¿por qué has vuelto? ¿No te pedí que siguieras al señor Salom de vuelta a la Secta del Caldero Esmeralda? —preguntó Violeta.

Le sorprendió verlo de nuevo ahí.

Violeta le había dicho a Gamaliel que llevara a los miembros de la Secta del Caldero Esmeralda de vuelta a su secta, ya que la situación en la Ciudad Imperial de las Bestias estaba resuelta.

Sin embargo, Sigfrido había regresado a los pocos días.

—Señorita Guerra, Heru se apoderó de la Secta del Caldero Esmeralda. Mientras ayudábamos a Ciudad Imperial de las Bestias durante el ataque de Ciudad Nortera, Heru y sus hombres se apoderaron de la Secta del Caldero Esmeralda. Ciudad Nortera nos permitió entrar a propósito en Ciudad Imperial de las Bestias. De ese modo, nuestra secta quedaría vacía, y Heru podría tener éxito con facilidad en su plan —informó Sigfrido, jadeante.

Violeta frunció el ceño ante el inesperado giro de los acontecimientos. No esperaba que Heru siguiera tan decidido.

—Qué audaz por parte de Heru. Leuco está muerto, y Ciudad Nortera está ahora bajo mi mando. ¿Cómo se atreve a causarnos problemas? No se preocupe, señorita Guerra. Dejó la Secta del Caldero Esmeralda para ayudar a Ciudad Imperial de las Bestias, pero Heru aprovechó la oportunidad para apoderarse de su secta. Iré en persona a la Secta del Caldero Esmeralda y eliminaré a Heru para ayudarle a recuperarla —dijo Yoel, con el rostro lleno de ira.

Derrotar a Heru no sería un desafío para él.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)