—Yoel, ahora que acabas de tomar Ciudad Nortera, la situación sigue siendo un poco inestable. Ciudad Imperial de las Bestias también te necesita, así que no hace falta que vayas. Yo mismo visitaré la Secta del Caldero Esmeralda —Jaime detuvo a Yoel.
—Señor Casas, su salud…
—Estoy bien. Aunque esté un poco debilitado, no me costará mucho eliminar a Heru —dijo Jaime con una leve sonrisa.
Yoel también sonrió. Sabía que el poder de Jaime había crecido bastante, haciendo que derrotar a Heru fuera una tarea sencilla.
—Una vez que Feenix regrese, que vaya a la Secta del Caldero Esmeralda a buscarme —le ordenó Jaime.
Junto con Violeta y Sigfrido, se dirigió a la Secta del Caldero Esmeralda.
Sin embargo, Quirina e Ivana los alcanzaron ya que querían seguir a Jaime a la Secta del Caldero Esmeralda.
Aunque en un principio quería que se quedaran en Ciudad Imperial de las Bestias por motivos de seguridad, insistieron en acompañarle a la secta.
Jaime no tuvo más remedio que ceder.
La expresión de Ivana era complicada mientras observaba a Jaime y a los demás marcharse.
Al ver su expresión, Yoel sólo pudo acariciarle la cabeza con consuelo, pues sabía que no podía ayudar en este asunto.
Aun así, si Ivana pudiera convertirse en la compañera de Jaime, Yoel estaría encantado. Sin embargo, eso dependía del destino.
—Heru, no te hagas ilusiones. Ciudad Nortera ya ha caído, y el rey Leuco encontró su fin a manos del señor Casas. Estás viviendo en una fantasía. Si decides cedernos el control de la Secta del Caldero Esmeralda, quizá tengas una oportunidad de sobrevivir. De lo contrario, cuando la señorita Guerra regrese, tu destino será horripilante —advirtió Gamaliel.
Heru soltó una sonora carcajada al escuchar aquello.
—¿Estás loco? ¿Crees que no conozco el alcance de la fuerza de Jaime? Aunque haya tenido algunas aventuras recientemente y su fuerza haya aumentado algo, no es más que un cultivador del Reino de la Fusión Corporal. La idea de que mate al Rey Leuco es ridícula. Te daré diez minutos para pensarlo. Si no se someten a mí, no me culpen por ser despiadado. Los mataré a todos.
Heru no creía en absoluto las palabras de Gamaliel.
Para él, era imposible que un simple cultivador del Reino de la Fusión Corporal fuera capaz de matar a Leuco, un cultivador Tribulador de Cuarto Nivel.
Al darse cuenta del escepticismo de Heru, Gamaliel prefirió no discutir más. Sólo podía esperar que Sigfrido llegara pronto con refuerzos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)
Inclusive tirei prints, enviei e o suporte sequer responde....
A partir do capítulo 4000, aparece para desbloquear por 9 moedas, confiram porque estão cobrando 34 moedas por capítulo, absurdo, estão roubando, desconfiei e comecei a contar as moedas....