Entrar Via

El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 3234

Detrás de ellos había una cadena de montañas. La vasta finca de la familia Santini estaba construida sobre esas montañas.

También podría considerarse que toda la Ciudad Azulcrema se estableció junto a las montañas, con la residencia Santini enclavada en ellas.

Contemplando la cordillera no muy lejana, Jaime se detuvo en seco al sentir de pronto un aura que le resultaba familiar y extraña a la vez.

Al notar que Jaime se detenía de golpe y miraba sin comprender la cordillera cercana, Laila preguntó rápidamente:

—Señor Casas, ¿qué ocurre?

—Oh, no es nada. —Jaime se apresuró a sacudir la cabeza.

—Esas montañas son la tierra ancestral de la familia Santini. Todos los antepasados de nuestra familia están enterrados allí. Sólo los hombres de la familia Santini pueden entrar; a las chicas no se nos permite —explicó Laila a Jaime.

Jaime se volvió hacia Laila y no pudo evitar sonreír.

«Esta chica es demasiado ingenua. ¡Hasta me cuenta cosas así! Independientemente de las circunstancias, yo sigo siendo considerado un extraño, y sin embargo esta Laila no tiene la guardia alta e incluso habla de la tierra ancestral de la familia Santini».

Poco después, Jaime fue conducido a la residencia de Lorenzo. Al ver la llegada de Jaime, Lorenzo se puso rápido en pie y saludó a éste.

Después de escuchar hablar de las gloriosas hazañas de Jaime el día anterior, Lorenzo había llegado a respetar aún más a Jaime.

—Señor Casas, ¿por qué me busca? Si necesita algo de mí, podría haber enviado a alguien para que me llamara —dijo Lorenzo con cortesía.

—Señor Santini, ya he preparado la píldora del anciano Santini. Sólo tiene que tomarla como le he indicado, y le garantizo que podrá moverse en tres días y recuperarse por completo en diez —aseguró Jaime con confianza.

Lorenzo creyó en la actitud segura de Jaime. Al fin y al cabo, hasta Júbilo había reconocido las habilidades alquímicas de Jaime.

Jaime comprendió que ése era el secreto de la familia Santini, así que, aunque Lorenzo no pudiera decírselo, no le importaría.

—¡Señor Casas, en absoluto! —Lorenzo esbozó una leve sonrisa, luego cambió su atención a Laila y Mia—. Ustedes dos pueden ir a jugar afuera. Quiero charlar con el Señor Casas.

Sólo después de despedir a sus dos hijas, Lorenzo reanudó su conversación con Jaime.

—Señor Casas, para serle franco, ese lugar es la tierra ancestral de la familia Santini. Todos los ancianos de nuestra familia fallecieron allí, así que las nascencias de nuestros ancianos permanecen allí…

Las palabras de Lorenzo sólo sirvieron para aumentar la confusión de Jaime.

—Señor Santini, el poder de nascencia se origina en el cielo y la tierra. Tras el fallecimiento de un cultivador, su espacio de nascencia dejaría de existir, por lo que el poder de nascencia almacenado en su interior debería volver a la naturaleza. ¿Cómo podría el poder de la nascencia de alguien quedar atrás después de su muerte?

—Tiene razón, Señor Casas. Después de que una persona muere, todo se convierte en la nada, y todo tipo de poder y aura volverán a ser uno con la naturaleza. Sin embargo, también hay otra posibilidad, que es cuando un cultivador expira en un mundo vacío o en un espacio separado formado por una matriz arcana, el poder de nascencia dentro de ellos no se disiparía en el cielo y la tierra, sino que se almacenará en el mundo vacío, convirtiéndose en un poder de nascencia caótico y sin dominio…

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)