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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 3426

—¿Conoces esa magia? —Jaime se volvió hacia Catina sorprendido.

—Sé muchas cosas. Aún no me entiendes del todo bien.

Dicho esto, Catina se acercó a Isela y Kira, que se habían desmayado.

Abrió lentamente la boca, de la que salió flotando un orbe rojo brillante.

El orbe giró sobre las cabezas de Isela y Kira mientras ella ponía las manos sobre ellas.

Un destello de luz roja envolvió a las dos chicas.

El cuerpo de Catina temblaba un poco y su frente estaba salpicada de sudor.

Al darse cuenta de su estado, Feenix comentó:

—Maestro, se necesita mucho esfuerzo para usar la Técnica Cortaalmas, y mucho más realizarla en dos personas al mismo tiempo. Es probable que Catina necesite encontrar un lugar para recuperarse cuando termine.

Tras escuchar eso, Jaime dirigió inexorablemente su mirada hacia Catina. Su impresión de ella también mejoró bastante.

Al principio, le incomodaba mucho verse obligado a hacer el ejercicio horizontal con ella durante todo el día.

Sin embargo, no podía hacer nada al respecto cuando aún necesitaba su ayuda en ese momento.

Sin embargo, justo en ese momento, su opinión sobre ella había cambiado.

Pensó que podía poner más sentimientos y comprometerse emocionalmente cuando estaban juntos.

Un momento después, dos hilos de energía negra surgieron de Isela y Kira y fueron absorbidos por el cuerpo de Catina.

Catina volvió a tragarse el orbe antes de levantarse lentamente.

—Ya está hecho. Sus recuerdos de este tiempo han sido borrados. Pero deben abandonar el Campo de Batalla Celestial y no volver jamás en sus vidas. Mientras no vean este lugar, no deberían recuperar ese recuerdo, y sus vidas no se verán afectadas en el futuro —afirmó Catina mientras se secaba el sudor de la frente.

Mirto y Heraldo cayeron aprisa de rodillas con la gratitud grabada en sus facciones.

—¡Gracias!

Nimbus estaba herido, por lo que no tenía sentido que permaneciera en el Campo de Batalla Celestial. En su lugar, necesitaba irse para recuperarse.

Mientras tanto, Roseta había llegado al Campo de Batalla Celestial para entrenar, pero la crueldad que se desarrollaba entonces en el Campo de Batalla Celestial había ido más allá de la imaginación de Igor.

Si la misma suerte que corrieron Isela y Kira se repitiera en ella de verdad, no sabría cómo explicarle las cosas a Igor.

Por esa razón, hizo que Nimbus y Roseta abandonaran juntos el Campo de Batalla Celestial.

En cuanto por qué no le pidió lo mismo a Feenix, fue por su estrecha relación con Catina. Con esta última allí, nunca permitiría que Feenix se viera amenazado de ninguna manera.

Nimbus y Roseta asintieron. Sabían que Jaime había hecho esa petición por consideración hacia ellos, así que abandonaron el Campo de Batalla Celestial con Mirto y los demás.

—Señorita Flores, sus poderes se han agotado mucho. Primero deberíamos buscar un lugar apartado y recuperarnos un rato —le dijo Jaime a Catina, que parecía un poco pálida.

Al ver que se preocupaba por ella, Catina se sobresaltó por un momento. Lo miró antes de inclinar la cabeza.

Pero justo cuando planeaban encontrar un lugar apartado para descansar, Arconte Mono saltó.

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