Entrar Via

El despertar del Dragón romance Capítulo 483

—Los secuestradores están todos muertos. Aunque todavía no podemos confirmar quién los mandó, creo con toda seguridad que fueron los Ferrer y los Lacosta —habló su padre.

—Señor Salas, no se preocupe. Déjenos ayudarlo con este asunto y hacer que esas dos familias paguen. ¡Les mostraré mi puño de hierro y vengaré a su hija! —Dante agitó los puños y miró a Teresa con ardiente determinación.

—Ja, ja, gracias. Les tomaría la palabra, pero escuché que los Lacosta contrataron a muchos peleadores de rango Gran Maestro. Por lo tanto, es mejor ser más cautelosos. Incluso utilicé mis contactos y conseguí algunas de estas. —Joaquín utilizó su dedo para delinear en el aire un arma.

Jorge sonrió y dijo:

—Señor Salas, las pistolas suponen una amenaza aún menor para nosotros que las dagas. Además, las pistolas son inútiles contra los Grandes Maestros; lo único que hacen es dar una falsa sensación de seguridad.

—Señor Jerez, ¿hay gente que no les tiene miedo a las armas? —Le costaba creer que hubiera gente así.

—¡Señor Salas, si no me cree, puede intentar dispararme! —ofreció con tranquilidad.

—¿Cómo podría hacer eso? Nunca usaría una pistola con usted, Señor Jerez —negó de inmediato.

—Señor Salas, debería intentarlo. Mi mentor no les tiene miedo a las armas. Puede moverse más rápido que una bala —habló Dante.

—Señor Jerez, yo... —En realidad, Joaquín también sentía curiosidad y quería intentarlo.

—Adelante. Debería mostrarle mis habilidades, Señor Salas. De lo contrario, me siento incómodo al recibir de usted una remuneración tan elevada —respondió. Entonces, se levantó de su asiento y se puso a un lado.

Joaquín le ordenó a un empleado que le trajera una pistola. Quitó el seguro, apuntó a Jorge y dijo:

—¡Señor Jerez, voy a disparar ahora!

—¡Claro, apunte a mi pecho derecho! —dijo y se golpeó el pecho derecho.

La bala era demasiado rápida para que alguien la viera, pero Jaime la notó al instante. Extendió la mano y la atrapó en su puño.

Teresa dio un salto de sorpresa junto a él. Se quedó atónita al ver la bala en la palma de la mano de Jaime. Sin embargo, el hombre no hizo ninguna escena, sino que la guardó en su bolsillo como si nada hubiera pasado.

Mientras tanto, todo el mundo aclamaba a Jorge.

—Señor Jerez, con usted aquí, nadie se atreverá a meterse con los Salas mañana. Ja, ja, ja… —dijo con alegría.

Entonces, comenzó el festín. Joaquín seguía brindando por Jorge, ignorando a Jaime y a Dorian. Por otro lado, Teresa seguía platicando con Jaime y le ofrecía comida. Lo trataba como si fuera un viejo amigo.

—Papá, quiero acompañarte mañana a la mina de vetas —dijo Teresa de repente.

—No digas tonterías, no son vacaciones. Es un viaje peligroso, entonces es mejor que te quedes en casa —la regañó.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón