Aunque Fernando no le hubiera gritado hace un momento, Lobo tampoco permitiría que Jaime se fuera. Después de un rugido de furia, una misteriosa bruma poco a poco envolvió los puños de Lobo. Era evidente, ¡que estaba usando su poder para emanar una energía marcial de una fuerza increíble!
—¡Vete al infierno! —Él lanzó su puño hacia Jaime, haciendo un sonido estruendoso.
¡Bum!
Nubes de polvo se formaron en el aire, después de una explosión que hizo temblar la tierra. ¡El cuerpo de Jaime se tambaleó antes de dar un paso hacia atrás de manera inevitable!
Al mismo tiempo, Lobo fue golpeado por el poderoso retroceso. En los siguientes segundos, todo su brazo, poco a poco quedó entumecido. Por consiguiente, ¡él solo pudo detenerse después de retroceder casi veinte pasos!
—¿Cómo puede ser posible? ¡No puedo creerlo! —Estupefacto, Lobo apenas y podía creer lo que había sucedido en solo unos segundos.
Mientras tanto, Fernando se quedó inmóvil en el mismo lugar.
«¡Por Dios! ¿Acaso estoy imaginando cosas? ¿Será posible que el Tío Lobo no haya reunido toda su fuerza de nuevo esta vez? ¡No, no puede ser!
Jaime sacudió sus manos como si su propio poder de combate no cumpliera con sus expectativas. Incluso, él pudo sentir un hormigueo doloroso en su abdomen.
Fijando su mirad en Lobo, le dijo con solemnidad:
—¡Ahora es mi turno de lanzarte mi golpe!
Preso del pánico, Lobo se tambaleó dos pasos atrás de nuevo. Poco antes, casi había usado toda su fuerza en el golpe que lanzó, pero a Jaime no le afectó en lo más mínimo. Mientras las campanas de alarma sonaban en su cabeza, ¡él pensó en huir de forma precipitada!
Presintiendo sus intenciones, Fernando gritó con desconfianza:
—Tío Lobo, ¡no puedes huir sin mí!
Después de sufrir tan severas heridas, Fernando sabía que no sería capaz de escapar. Su instinto le dijo que, con toda seguridad, se enfrentaría a su fin, si Lobo huía sin él.
Lobo se dio la vuelta y lo miró con recelo y exasperación. Sin duda, él había planeado huir en cualquier momento. Nunca pasó por su mente que Fernando le haría una advertencia en ese momento, arruinando su plan.
—Fernando, no me culpes. Después de todo, este malcriado es demasiado poderoso. Si se atreve a arrebatarte la vida, ¡con toda seguridad regresaré de nuevo con los Contreras para vengarte! —le aseguró el Lobo.
—¡No! Tío Lobo, por favor, ¡no te vayas sin mí! —Fernando corrió a toda prisa hacia Lobo.
Este último saltó y corrió por su vida, ¡sin hacerle ningún caso!
—Isabel, ¡lamento mucho lo que hice! ¡No debí actuar como un tonto! ¡Por favor, sálvame! Sé que soy peor que una bestia. —Entre sollozos y lágrimas, Fernando se abofeteó a él mismo en repetidas ocasiones con ambas manos.
Todo el cuerpo de Isabel exhalaba una intensa ira, mientras le gritaba con mucho resentimiento.
—¿Qué tal si acabas tú misma con él? —Jaime le lanzó una mirada.
—¡Por supuesto! —Ella extendió la palma de su mano para golpear la cabeza de Fernando.
—Isabel, por favor, no… —Fernando estaba a punto de rogarle de nuevo, pero fue demasiado tarde.
Su voz se apagó, mientras su cabeza explotó con tan solo un golpe de Isabel. Después de todo, ella aún era una artista marcial. Por eso, le fue muy fácil acabar con él.
Jaime tembló de manera incontrolable, al ver todo el cuerpo de Isabel salpicado de sangre de forma espantosa y el intento asesino y petrificante en sus ojos. ¡Nunca pensó que las mujeres pudieran liberar tan horrible poder cuando se enfurecían!
—¿Por qué me estás mirando de esa manera? ¿Te asusto? —le preguntó Isabel con curiosidad.
Ella no podía comprender porque él parecía estar aterrado ante ella.

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