Entrar Via

El despertar del Dragón romance Capítulo 620

Jaime sonrió sin decir nada. Tampoco se había dado cuenta de que sus atributos físicos habían llegado a ese estado.

«Supongo que la píldora para calmar el cuerpo que me dio Ramón es cien veces mejor que mis píldoras revitalizantes».

—Ahora que los hombres han sido detenidos, ¿volverá a Ciudad Higuera, Señor Casas? Puedo hacer que alguien le lleve —ofreció Teodoro.

—Gracias, general Jiménez, pero no es necesario. Pienso quedarme un tiempo. Pediré un taxi cuando decida volver a casa.

Que Toro y Ramón aparecieran así había hecho cambiar de opinión a Jaime. Quería quedarse en Ciudad Jade un poco más.

«¿Quién sabe? Tal vez pueda conocer a otros cultivadores de energía. Sin embargo, mi principal preocupación sigue siendo aprender más sobre mi nacimiento».

—Entonces, tenga cuidado, Señor Casas. Los Contreras no le dejarán escapar tan fácil. Si necesita ayuda, no dude en llamarme —recordó Teodoro.

—Gracias por su ofrecimiento —respondió Jaime mientras sonreía.

Tras abandonar el lugar, Jaime volvió a su hotel y descansó en su cama. Recordó su encuentro con Toro y Ramón.

«Sí, sin duda son los hombres más fuertes que he conocido en toda mi vida».

Al otro lado, Servando Contreras, de La Familia Contreras, ardía de rabia tras recibir los informes del mayordomo.

—¡Basura! Unos pedazos de basura incompetentes. Esos idiotas de Ciudad Maple son unos malditos inútiles. ¡No puedo creer que hayan perdido a pesar de ser cinco contra uno!

Servando estaba tan enfadado que dio un puñetazo al escritorio y lo pulverizó.

—Señor Servando, por favor, escúcheme. No creo que hayan fallado en matar a Jaime. Es que Jaime tuvo ayuda. Mis fuentes me dijeron que Teodoro Jiménez había enviado a sus hombres y rodeado a Ubaldo y a los demás. Incluso tenían francotiradores con ellos. Si no fuera así, Jaime no podría haber ganado la batalla —dijo el mayordomo.

En cierto modo, tenían suerte. Al menos podían enviar a uno de sus miembros para que lo aprendiera todo de la línea directa. Muchos descendientes colaterales de la familia no podían hacerlo a pesar de los regalos anuales que debían presentar.

—¿Ha dicho algo mi hermano? ¿Cómo van sus estudios? —preguntó Servando.

—Ha llamado y ha dicho que ya puede entrar en el salón principal. También nos ha pedido que le enviemos más regalos para que los demás le presten más atención... —respondió el mayordomo.

—Espera, ¿ha entrado? —dijo Servando mientras sonreía.

—Es una noticia increíble. Eso significa que es un cultivador, y una vez completado su entrenamiento... Oh, el poder que ejerceremos será increíble. Los Benítez y el Ministerio de Justicia no significarán nada en absoluto.

Servando estaba tan entusiasmado que su rostro ardía ligeramente en rojo. Sus ojos brillaban de felicidad, pero su mirada también brillaba con una pizca de envidia.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón