«Es evidente que perderé todos mis poderes si acepto…».
Ante aquella terrible posibilidad, César comenzó a sentirse nervioso, por lo que se apresuró a ordenar:
—¡Hombres de la Secta Empírea, ataquen! —Al terminar de emitir esas palabras, prosiguió a correr a toda velocidad hacia el bosque para refugiarse; mientras avanzaba, comenzó a sentir enormes gotas de sudor en todo el rostro, al tiempo que reflexionaba, aterrorizado:
«¡Debo alejarme lo antes posible! Una vez que haya logrado escapar, buscaré a mi padre, pues solo así podré vengarme…».
No obstante, antes de que pudiera continuar, Jaime apareció para interponerse en su camino; tan pronto estuvieron frente a frente, el joven se dispuso a darle un golpe en el pecho con el pie, por lo que de inmediato, César sintió un intenso dolor en ese lugar. Una vez que se hubo disipado la nube de polvo, todos advirtieron que el impacto había creado un inmenso hoyo en el suelo; ante la impactante escena que se suscitaba frente a sus ojos, un miembro de la Secta Empírea se apresuró a gritar, con voz llena de angustia:
—¡Señor Saldaña! —De inmediato, el resto del pequeño grupo de hombres corrió a toda velocidad en dirección del cráter, dónde se apresuraron a tomar a César de los brazos para ayudarlo a ponerse de pie; sin embargo, pronto se percataron de que todos sus esfuerzos fueron en vano, pues cada uno de los huesos en el cuerpo del hombre se encontraban destrozados. Entonces, justo cuando se disponían a marcharse, apareció Jaime, quien anunció, casi en un susurro:
—En verdad, me sorprende que quieran huir… —Al terminar de emitir esas palabras, el apuesto joven los miró con el semblante lleno de frialdad.
—¡Jaime, te suplico que me perdones la vida! ¡De hecho, te prometo que desapareceré y podrás tomar el control de la Secta Empírea! —La voz de César resonó en un chirrido lastimero al hablar; mientras aguardaba un momento, el hombre maduro no pudo evitar sentirse angustiado, al tiempo que recapacitaba:
«Es evidente que no lograré salir victorioso de esta batalla, así que debo encontrar una manera de ganar tiempo para encontrar a mi padre y entrenar para poder convertirme en Gran Maestro de las Artes Marciales; solo así, podré vengarme».


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón