Justo en ese momento, Lilia apareció junto a Jaime, por lo que Teresa no pudo evitar sobresaltarse ante la inesperada aparición; tras una breve pausa y ante la mirada llena de incredulidad de Teresa, Lilia prosiguió a decir en tono lleno de desdén:
—¡Es increíble que sea tan engreída al pensar que es mejor que el resto de las mujeres en la vida de Jaime! —Al terminar de emitir esas palabras, la joven dejó escapar una estrepitosa carcajada, antes de continuar—: Después de todo, usted es una simple mujer sin ningún atributo, excepto su belleza, mientras que nosotras somos artistas de las artes marciales. —De pronto, Lilia se acercó a Teresa, con semblante amenazador; de hecho, Lilia actuaba de esa manera, pues después de haber estado tan solo un par de días con Jaime en Ciudad Maple, el apuesto hombre había logrado conquistar su corazón.
Al percatarse de la delicada situación entre las mujeres, Jaime decidió intervenir para evitar que se desatara una batalla, por lo que se apresuró a decir, intranquilo:
—¡Señorita Salas, espero que se encuentre bien!
No obstante, antes de que pudiera decir algo más al respecto, el semblante de Teresa se endureció por completo al responder, furiosa:
—Bueno, le aseguro que puedo aprender diferentes técnicas de combate para convertirme en una artista de las artes marciales, así que tan pronto logre dominarlas, demostraré que, en verdad, soy mejor que todas ustedes. —Al terminar de hablar, Teresa salió a toda velocidad de la lujosa mansión, mientras enormes lágrimas le recorrían las mejillas; entonces, Jaime posó una intensa mirada en el bello rostro de Lilia, al tiempo que decía:
—¡No permitiré que vuelvas a humillar a nadie de esa manera!
Tras observarlo un poco en silencio, Lilia respondió, incrédula:
—¡No logro comprender cómo puedes preocuparte por una mujer tan superficial! Debo confesar que me pregunto si reaccionarías de la misma manera si Teresa me hubiera atacado… —Al terminar de emitir esas palabras y aunque el semblante de la chica se suavizó por completo, en espera de una respuesta, Jaime decidió ignorarla y prosiguió a salir de la habitación, sin decir nada al respecto. Ante su reacción, la joven no pudo evitar sentir que la ira le inundaba el cuerpo, por lo que se limitó a decir, casi en un susurro—: ¡Juro que pronto caerás rendido a mis pies!
…
Después de la cena, Jaime se dirigió a su habitación para poder continuar con el cultivo de energía en aislamiento; una vez que se sentó sobre su cama, decidió permanecer en silencio, mientras reflexionaba:
«Supongo que la única manera de aumentar el nivel de Energía Espiritual es lograr absorber todo el poder de las piedras espirituales…».
Entonces, el joven cerró los ojos, al tiempo que dejaba escapar un enorme suspiro para concentrarse; con ayuda de la Técnica de Enfoque, un intenso haz de luz proveniente de aquellos minerales inundó el lugar. Casi de inmediato y si bien sintió una cálida sensación inundarle todo el cuerpo, pronto descubrió que la energía comenzaba a trasladarse por completo a la Espada Matadragones; al volver a abrir los ojos, Jaime notó que las piedras espirituales se habían desvanecido, por lo que ante la inusual escena que se suscitaba frente a sus ojos, no pudo evitar pensar:


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón