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El Despertar Inesperado del Amor La Elección de Elowen romance Capítulo 26

El empleado los miraba a uno y a otro con nerviosismo.

—Mi señora... ¿va a aumentar su oferta?

Los ojos de Alaric brillaron.

—Sí, díganos: ¿piensa subir la apuesta otra vez?

Su tono era mordaz, burlón. Elowen vaciló, con los labios apretados. Ese día solo había traído consigo poco más de doscientas monedas. Estaba a punto de ofrecerlo todo —al diablo con el gasto— cuando Alaric, claramente disfrutando del momento, la interrumpió.

—No importa cuánto ofrezca —dijo, con una arrogancia perezosa—. Siempre voy a superar su oferta. Sume cincuenta más a lo que ella diga.

Elowen lo miró fijamente. Lo hacía a propósito. Solo para fastidiarla.

Alaric le sostuvo la mirada sin pestañear.

—Ya se lo dije... las cosas que quiero, siempre las consigo.

El pecho de Elowen subía y bajaba con brusquedad, encendido por la ira. El empleado se volvió hacia ella, esperanzado.

—Entonces... ¿se retira? ¿Le vendemos el brazalete a este caballero?

Elowen, de pronto pensativa, no respondió de inmediato. Su expresión cambió. Sonrió con dulzura.

—¿De verdad está tan empeñado en quitarme algo?

Alaric inclinó la cabeza. Era todo lo que ella necesitaba. Llamó al empleado con un gesto del dedo. El hombre se acercó, desconcertado, mientras Elowen le susurraba algo al oído. El otro arqueó las cejas. Dudó. Luego asintió.

Elowen se volvió con una sonrisa de satisfacción.

—La verdad, el brazalete ni siquiera es la gran cosa. ¿Lo quiere por doscientas? Bien. Es suyo. Yo me quedo con ese broche para el cabello en su lugar.

Señaló otro objeto.

—¿Diez?

El empleado asintió.

—Me lo llevo.

Alaric soltó una risa desdeñosa.

—Sesenta. Ya lo dije: lo que ella quiera, le sumo cincuenta.

Pero Elowen no parecía contrariada en lo más mínimo. Se limitó a asentir y señaló otra pieza. Y otra, y otra más. Cada vez, Alaric añadía cincuenta. Al final, dejó escapar un suspiro de satisfacción y lo miró con una media risa.

—Bueno, entonces... ¿hacemos las cuentas?

El empleado, que ya lo tenía todo listo, se adelantó con un libro de registro en la mano.

—Señor, ha adquirido treinta y ocho artículos en total. Eso asciende a mil ochenta.

Alaric parpadeó.

—...¿Tanto?

Capítulo 26 Viejas deudas, rostros nuevos 1

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