¡Perfecto!
Era como si todo lo que pensaba, se le cumpliera.
Planeaba comprar el proyecto, hacerle unos ajustes al estilo local y ponerlo en marcha cuanto antes.
En ese momento, entró la llamada de Lázaro. Apenas contestó, Mireya estaba a punto de hablarle sobre el proyecto, pero Lázaro la interrumpió:
—Lo de mi divorcio con Rocío… vamos a tener que posponerlo un tiempo.
Mireya se quedó en blanco.
—¿Por qué? —preguntó, desconcertada.
Lázaro le explicó la situación por teléfono.
Después de una breve pausa, lo entendió todo.
—Seguro el señor Gómez teme que antes de que concretemos la alianza, el Grupo Valdez pierda valor en la bolsa por el escándalo del divorcio. Así que, en cuanto firmen el acuerdo, ya puedes divorciarte de ella.
—Yo ya no quiero tener nada que ver con Rocío, pero bueno, por esto me toca aguantar un poco más —la voz de Lázaro destilaba rechazo y fastidio hacia Rocío.
—Ni modo, Lázaro… —Mireya no pudo ocultar su satisfacción y terminó por consolarlo—. Ya falta poco.
Para Mireya, Rocío no era ninguna amenaza.
Aunque Lázaro jamás se divorciara de Rocío, él sólo tenía ojos para Mireya.
Y Rocío… no era más que una payasa.
...
En ese momento, Rocío también estaba frente a su computadora, justo cuando recibió la llamada de Fabián. Le avisó que acababa de seleccionar a varios inversionistas y se los había mandado por correo.
Al revisar su correo, Rocío notó un mensaje inesperado: era de la señora Valeria.
Sorprendida, abrió el correo.
[Ro, si estás leyendo esto, ya me fui de este mundo. Me diagnosticaron una enfermedad terminal y no quiero seguir sufriendo, así que decidí irme en paz. Siempre me arrepentí de haberte dejado de lado hace años. Como una forma de compensarte, te he dejado un regalo. Espero que te ayude.
Ro, tu proyecto de integración para adultos mayores es increíble. Puedo ver que pronto te harás un nombre en el sector.
¡Estoy muy orgullosa de ti!
No llores por mí, Ro. Desde el cielo te voy a cuidar.
Que la felicidad y el amor te acompañen siempre.
Por último, no olvides revisar tu regalo. Considéralo una sorpresa para ti.]
Al terminar de leer, Rocío rompió en llanto.
Un hombre sin corazón ni escrúpulos, incapaz de querer a nadie.
Rocío no pensaba hacer negocios con alguien así.
Justo cuando iba a cerrar la pantalla, Elvia apareció detrás de ella y soltó un grito emocionado:
—¡Samuel! Roci, Samuel es el sueño de todas en Solsepia. ¡Olvídate de ese infeliz de Lázaro y vete con Samuel de una vez!
Rocío le lanzó una mirada resignada.
—¿Acaso dormir con un hombre te llena la cartera? Samuel no me interesa, pero el divorcio sí que va. Mañana por fin es el día que Lázaro y yo pactamos para divorciarnos. ¡Voy a ser libre! Y además, la futura presidenta soltera con mil planes por delante.
Elvia se quedó en silencio, sin saber qué responder.
...
Al día siguiente
A las nueve de la mañana, Rocío llegó a la entrada del Grupo Valdez.
Antes de entrar, se encontró con Manuel, el asistente personal de Lázaro.
—¿Qué haces aquí? Este no es lugar para ti, mejor lárgate —le espetó Manuel, con una mirada de desprecio. No le mostró ni un gramo de respeto o cortesía, a pesar de que todavía era la esposa del jefe.
—Vine a divorciarme de Lázaro —replicó Rocío, con el semblante serio y decidido.

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