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El Desquite de una Madre Luchona romance Capítulo 29

Manuel se quedó helado.

El acuerdo de divorcio del señor Valdez ya estaba listo, pero por culpa de Álvaro, no había otra opción más que dejar el asunto en pausa.

¿Cómo era posible que Rocío quisiera divorciarse del señor Valdez justo ahora, en este momento tan crítico?

Seguro ese divorcio era puro teatro. Rocío debía saber perfectamente que el señor Valdez no podía divorciarse por ahora, y por eso venía a armar escándalo.

Con desdén, Manuel le espetó a Rocío:

—¡Sal de inmediato del Grupo Valdez! Si no te largas ya, voy a llamar a la policía para que te saquen.

—Manuel... —la voz de Rocío sonó suave, casi un susurro.

Manuel la miró de reojo, calculador.

No había manera de adivinar si Rocío estaba enojada, triste o feliz por el tono en que hablaba:

—Llevo seis años casada con el señor Valdez y jamás le he pedido nada. Pero si yo, como esposa del presidente, exijo que te corran a la fuerza, ¿te imaginas lo que te pasaría?

Manuel se quedó sin palabras.

Después de todo, ella era la señora de la casa.

Tenía todos los títulos y el peso del apellido. ¿Quién era él, un simple asistente, para ponerse por encima de ella?

Por primera vez, Manuel la miró con respeto.

De pronto, se dio cuenta de que la presencia de la esposa del jefe no tenía nada que envidiarle a Mireya.

—Discúlpeme, señora. Me excedí. Si quiere castigarme, adelante —dijo Manuel, haciendo una reverencia, tragándose el orgullo.

La voz de Rocío se suavizó un poco:

—Fue Lázaro quien me pidió que viniera hoy a buscarlo. Hazme el favor de avisarle.

—El señor Valdez... ahora mismo está reunido con socios extranjeros, están afinando el proyecto. Apenas termine, le aviso que usted está aquí, ¿le parece bien?

Rocío asintió:

—Está bien.

—Entonces, usted... —Manuel pensó en sugerirle que regresara a casa, pero la autoridad de Rocío lo detuvo y no se atrevió.

—No sólo es talentosa, también es muy guapa. Por eso el señor Valdez está loco por ella. Dicen que el jefe la estuvo persiguiendo mucho tiempo antes de que ella aceptara ser su novia.

—Así es.

—Ella es heredera de Solsepia, tiene una familia poderosa, belleza y estudios. Nunca podremos llegarle ni a los talones.

—Pero antes de los dieciséis, la señorita Zúñiga era como una cenicienta.

—¿Qué?

—Sí, vivía en un pueblo perdido en las montañas hasta que cumplió dieciséis, y entonces sus verdaderos padres la encontraron. Todo lo que tiene ahora, lo consiguió con su propio esfuerzo. Su historia es súper inspiradora.

—¡Cuéntala! Me encantan esas historias donde el príncipe se enamora de la cenicienta.

—La señorita Zúñiga es la hija legítima, pero durante dieciséis años una impostora le robó la vida. Sus padres biológicos son los dueños de Bienes Raíces Zúñiga, tienen una fortuna de varios miles de millones. La encontraron cuando tenía dieciséis, y cuando su mamá la vio cortando pasto descalza, se desmayó del impacto.

—¿En serio mi ídola pasó por todo eso? ¿Y la falsa heredera? ¿La devolvieron al pueblo?

—Cuentan que la impostora era floja y caprichosa. Cuando supo que su verdadera familia era pobre, se negó a regresar y se la pasó haciéndole la vida imposible a la señorita Zúñiga. Al final, los papás adoptivos se hartaron y la corrieron de la casa. Desde entonces, la señorita Zúñiga por fin pudo tener una familia de verdad.

—Con razón la señorita Zúñiga transmite tanta fuerza y determinación, como una flor de campo que sobrevive en el frío. Ahora tiene éxito en el trabajo y en el amor; después de tanto sufrimiento, por fin le toca ser feliz.

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