Entrar Via

El Desquite de una Madre Luchona romance Capítulo 283

Al ver la expresión de asombro de Álvaro, como si hubiera visto un fantasma, Mireya no se sorprendió en lo más mínimo.

Sonrió con amargura.

—Perdone que lo ponga en esta situación, señor Gómez. No se lo dije antes porque no quería que se preocupara demasiado por mí. Usted ya es mayor y tiene problemas del corazón, no quería agobiarlo con mis penas.

—Usted conoce a Rocío. Sabía que Lázaro no la quería, que ni siquiera sus hijos la querían. Lázaro y los niños me quieren a mí, pero ella se ha negado a divorciarse hasta ahora.

—Y mire ahora, su hija Carolina ya ha protestado enérgicamente. Carolina quiere vivir conmigo y con Lázaro. Ella ya no tiene más opciones, así que no le queda más remedio que divorciarse.

Álvaro se quedó sin palabras.

En ese momento, sintió como si su corazón fuera a fallar.

Señaló a Mireya.

—Tú… tú…

Mireya, al verlo mal, se acercó a sostenerlo.

—Señor Gómez, no se aflija. Ya he superado lo peor, ¿no cree? Lázaro y Rocío se divorcian esta mañana, y por la tarde me casaré con él. A partir de ahora, no tendremos nada más que ver con Rocío.

Álvaro no pudo responder.

Sus labios se tornaron de un color pálido y amoratado.

—Señor, ¿qué le pasa? ¿Está muy afectado por mi situación? Señor… ¡Doctor, doctor! ¡Venga rápido, ayúdelo! ¡Doctor!

Mireya, presa del pánico, pulsó el botón de emergencia junto a la cama.

En cuestión de segundos, los médicos llegaron a la habitación.

Se llevaron a Álvaro a la sala de emergencias a toda prisa. Por el camino, un médico, con tono irritado, dijo:

—¡El corazón del paciente aún no se ha recuperado! ¡Ustedes, los familiares, no lo alteren! ¡No le cuenten todo, ni lo bueno ni lo malo! ¿Acaso no les importa su vida?

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Desquite de una Madre Luchona