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El Desquite de una Madre Luchona romance Capítulo 293

Rocío se mordió el labio.

—No quise decir eso.

Justo cuando iba a añadir algo más, escuchó a Samuel decir:

—Lázaro y su hija nos están mirando. No quieres que él sepa cómo está nuestra relación, ¿o sí?

Rocío asintió.

—No.

—Ya que no quieres salir a celebrar conmigo, entonces te llevo a tu casa. —Sin darle opción, la rodeó con un brazo y la guio hacia su *Cullinan*.

El brazo del hombre era ancho y fuerte. Rocío, apoyada en su pecho, parecía pequeña y delicada.

Vistos desde atrás, parecían una pareja que llevaba mucho tiempo junta, en una relación dulce y de mutua confianza.

Esa imagen, para los ojos de Lázaro, fue un golpe amargo.

Él nunca le había dado la experiencia del noviazgo; siempre había sido ella la que lo amaba unilateralmente.

Hasta ese momento, no se había dado cuenta de verdad de que ella se había ido para siempre, que se había refugiado en los brazos de otro, y que además se veía así de feliz y plena.

Era la viva imagen de una mujer enamorada.

Adorable y llena de encanto.

Pero ya no le pertenecía.

Samuel le pidió a Pedro, su chofer, que condujera el carro de Rocío, llevando a Elvia y a la abuela.

Mientras tanto, Samuel se puso al volante para llevar a Rocío a casa.

En el instante en que Rocío se sentó en el carro, la intimidad que mostraba afuera con Samuel desapareció.

Retomó la conversación donde la habían dejado.

—Samuel, mi hermana, mi abuela y mi hijo de verdad dependen mucho de ti, pero yo…

Samuel la interrumpió de nuevo.

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