Entrar Via

El Desquite de una Madre Luchona romance Capítulo 314

—Además —dijo ella con calma—, usted mismo lo dijo, soy su gallina de los huevos de oro. No va a permitir que le pase nada, ¿o sí?

Hizo una pausa y añadió:

—Si me pide que sea su amante, cumpliré. Firmamos un contrato, usted dice por cuántos años, y cuando se acabe el tiempo, o cuando encuentre a alguien con quien casarse, nos separamos.

—¡Ni a ti te falta dinero, ni a mí me faltan mujeres! —respondió Samuel, irritado.

—Ser su amante no es por dinero. Es para cumplir mi promesa, para pagarle lo que le debo —le dijo ella sin rodeos.

—¿Estás dispuesta a ser mi amante, pero no mi esposa? —había un tono de amargura y desolación en su voz.

Rocío respondió con una calma melancólica:

—Señor Ríos, no soy una buena mujer, ni tengo mucho orgullo. Para salvar a mi abuela, a Elvia y a mi hijo, tuve que dejar de lado toda mi dignidad y buscar su ayuda en un momento de desesperación. ¿Sabe en qué pensaba entonces?

»Pensaba que, frente a la vida de las personas que amo, ¿qué importaba la dignidad?

»Pero ahora que apenas empiezo a vivir como una persona, no dejo de recordar lo desamparada y sola que me sentí en la fiesta de Violeta, cómo al final no tuve más remedio que renunciar a mi orgullo. Ese dolor no se me olvida tan fácil.

»Samuel, déjeme vivir con un poco de dignidad, ¿quiere? O al menos deme tiempo para procesar todo esto, ¿sí? —Su voz sonaba aún más desolada que la de él.

—Está bien, te daré tiempo.

—Adiós.

—¿Vas a cambiarle el apellido a Sergio? —volvió a preguntar.

—Tengo que arreglar lo del registro civil y el cambio de apellido, sí —respondió ella.

—Te acompaño.

—¿Eh? —Rocío lo miró, confundida. ¿Para qué quería acompañarla a hacer esos trámites?

—Crees que cambiar un registro es fácil, pero seguro te van a traer dando vueltas por varias oficinas. Con Sergio contigo va a ser muy incómodo. ¿Y si te lo roban? Yo te acompaño para cuidarte al niño. Tengo toda la cajuela del carro llena de juguetes que le compré.

—Mamá, quiero ir en el carro de Samuel —dijo Sergio, asomando la cabeza por la ventana.

¡Este niño!

En unos cuantos días, Samuel ya se lo había ganado.

—Vente en mi carro. Hoy soy su chofer personal. Deja tu carro aquí y, cuando terminen, vienen por él —ofreció Samuel amablemente.

Rocío se quedó sin saber qué decir.

—¡Yo, Samuel Ríos, no ando buscando amantes! ¡Y mucho menos me caso con divorciadas! ¡No te preocupes! —continuó él con frialdad—. ¡Súbete! Si no lo haces, no me culpes por…

Capítulo 314 1

Capítulo 314 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Desquite de una Madre Luchona