Entrar Via

El Desquite de una Madre Luchona romance Capítulo 319

—¿No fueron ustedes los que me pidieron que viniera? —preguntó Rocío, mirando a Ineta con indiferencia.

—¡No digas estupideces, eres una aprovechada y una descarada! ¿Crees que yo te pedí que vinieras? ¿Viniste a molestarnos, a hacer que el señor Gómez se ponga peor? —Mientras hablaba, Ineta se abalanzó para golpear a Rocío.

En la mente de Ineta, ella había criado a Rocío durante dieciséis años.

Rocío no solo le debía todo a Mireya, ¡sino también a ella!

Por eso sentía que tenía todo el derecho de insultarla como quisiera, y que Rocío no podía replicarle.

En un acto reflejo, Simón se interpuso, protegiendo a Rocío.

—¡Señora Zúñiga, no puede hacer eso!

—¡Señora Zúñiga, fuimos nosotros quienes llamamos a la señorita Amaya! Si tiene intenciones de hacerle daño, por favor, espere a salir del hospital. Aquí dentro, debe respetar las indicaciones de los médicos. ¡Es el señor Gómez quien quiere ver a Rocío! —le dijo el doctor a Ineta con severidad.

Ineta se quedó helada.

—El señor Gómez quiere ver a Rocío… ¿para qué?

No solo Ineta estaba sorprendida.

Todos los presentes lo estaban.

Especialmente Mireya, que miraba a Álvaro con incredulidad.

—Señor Gómez, ¿para qué quiere ver a Rocío? No es una buena mujer, me está extorsionando con mil millones…

No pudo terminar la frase, Álvaro la interrumpió.

En ese momento, Mireya y su familia le parecieron increíblemente molestos.

¿Por qué no podían dejarlo hablar? ¿Por qué lo interrumpían y se interponían una y otra vez?

—¡Cállate! —le dijo Álvaro con voz débil.

Mireya se quedó atónita.

—¿…Señor Gómez?

—¡Cállate! —repitió Álvaro. Luego, con su mano huesuda, señaló a Rocío—. Señorita Rocío, ¿usted… usted vino?

Todas las miradas se posaron en Rocío.

Capítulo 319 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Desquite de una Madre Luchona