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El Desquite de una Madre Luchona romance Capítulo 423

El hotel que eligieron para la boda fue el más prestigioso de Solsepia: el Hotel Internacional.

Se decía que menos de diez familias en toda la ciudad tenían el privilegio de celebrar su boda en ese histórico lugar.

Una boda tan espectacular era, para Mireya, un sueño hecho realidad.

Decir que era una revancha se quedaba corto.

Finalmente podía casarse con el hombre que amaba, y nada menos que el catorce de febrero.

¡Qué fecha tan significativa!

¡Había esperado a Lázaro durante tres años!

Tres años siendo la otra.

Soportando insultos, humillaciones y el chantaje de Rocío.

Todo eso quedaba atrás hoy.

Como los novios no podían verse el día antes de la boda, la familia Zúñiga se alojó temporalmente en un hotel de lujo frente al Hotel Internacional.

Temprano en la mañana, Mireya se levantó para maquillarse.

Toda su familia la rodeaba, sonriendo de oreja a oreja.

Solo Javier parecía distraído.

—¡Viejo terco! ¡Hoy es la boda de nuestra nieta y tú sigues con tus tonterías, queriendo irte a buscar a esa vieja amante tuya! —le espetó Violeta a Javier.

—¡No quiero hablar contigo! ¡Ni siquiera quería verte la cara! ¡Vine solo por la boda de mi nieta! Así que mejor no me dirijas la palabra, si no quieres quedar en ridículo, ¡desvergonzada!

—¡Tú…!

—¡Quieren dejar de pelear en la boda de Mireya! ¡¿No les da vergüenza?! —en esa familia, solo Ineta podía controlar a sus suegros.

Violeta, reprendida por su nuera, no se atrevió a responder y se fue, resoplando de rabia.

Javier también se dio la vuelta y se marchó.

Cristian no se sentía bien y no podía quedarse mucho tiempo en la habitación de maquillaje. Al ver a sus padres discutir así, suspiró y regresó a su propia habitación.

—Como tú digas, mamá —respondió Mireya con una sonrisa.

Llegó la maquillista.

Después de más de dos horas, el suntuoso maquillaje de novia de Mireya estaba listo.

Todos se dirigieron en procesión al Hotel Internacional.

Mireya sabía que la familia Valdez era poderosa, pero fue al ver a los invitados que realmente comprendió la magnitud de su influencia. Había magnates y nobles no solo de Solsepia y Valenciora, sino de todo el país, que habían venido a celebrar con ellos.

Al ver a la hermosa novia, muchos invitados la saludaban.

—¿Esta es la prometida de Lázaro? Qué guapa, y dicen que también es muy talentosa, una gran ingeniera.

—Hoy por fin la conocemos en persona. Es aún más impresionante de lo que dicen. La matriarca de los Valdez me contó que eres la estrella de la suerte de la familia, y que hoy en la boda anunciarán varias buenas noticias, ¿algo así como una cuádruple bendición?

—¿Es verdad que esperas mellizos? ¿De cuántos meses estás? Te veo la pancita bastante grande. ¿El vestido de novia te la puede cubrir?

***

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