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El Desquite de una Madre Luchona romance Capítulo 433

Por más que Rocío tuviera un corazón de piedra, en ese momento no pudo evitar conmoverse.

La voz se le quebró.

Ignoró la presencia de su exmarido Lázaro y de Mireya.

Con la voz entrecortada, le dijo a Samuel:

—Samuel, tú sabes que no me importa si la boda es lujosa o no, ni me importa el dinero. Estoy acostumbrada a vivir con poco. Mi único deseo es…

—Tu único deseo es tener un hogar.

—Un hogar donde todos se quieran, donde no haya engaños, donde alguien te cuide y, si es posible, que tus suegros te quieran como a una hija. Lo que más anhelas es una familia con abuelos, padres, un esposo que te adore y muchos hijos. No importa si esa familia es pobre. Ese es el sueño de tu vida, ¿verdad, Rocío?

Samuel, con la devoción de un creyente, había expresado el anhelo más profundo que Rocío guardaba en su corazón.

Era el sueño y la aspiración de toda su vida.

Rocío lloró como una niña.

—Sí…

—Rocío, ya tienes a tu abuela y a tu hermana. En cuanto a unos padres que te quieran como a una hija, aunque yo tengo a los míos, solo puedo garantizarte que mi madre te adorará como si fueras suya. Y sobre los hijos, podrás tener todos los que quieras. ¿Qué dices?

Rocío asintió frenéticamente.

—Sí… sí…

Mucha gente entre el público empezó a llorar.

—Dicen que en los seis años que Rocío estuvo con los Valdez, el señor Valdez nunca le dio su lugar.

—No solo eso, ni para sus gastos le daba. Fue su sirvienta gratis por seis años.

—Qué buena muchacha, mucho más guapa que Mireya.

—Bien merecido se lo tienen los Valdez. Después de tratar así a Rocío, ahora se casan con Mireya y la tienen en un altar, para que al final la joyita les encajara dos chamacos ajenos. Los Valdez deben sentir que les dieron a comer porquería y encima tienen que decir que está deliciosa.

—¡Se lo merecen!

—En cambio, esta pareja que se está comprometiendo sí se ve bien.

—¡Dile que sí, muchacha!

—Todos somos testigos. Si algún día te hace algo, te ayudaremos a ponerlo en su lugar.

—Rocío, acepta al señor Ríos. He sido testigo de todo lo que ha hecho por ti —la animó Simón.

—¡Rocío, te lo mereces! —dijeron Hernán y Claudio al unísono.

Capítulo 433 1

Capítulo 433 2

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