Jaime sonrió; sus labios perfectos se veían extremadamente sensuales.
—Lo quiero. No solo el negocio, lo demás también.
Florencia ignoró la insinuación, colgó el celular y le envió fotos de los documentos.
«Define la dirección de la actualización del producto basándote en la demanda del mercado. Necesito ideas originales».
Al poco rato, él contestó con un emoji de "OK".
Ella conocía la capacidad de Jaime mejor que nadie.
Él había sido quien se encargó de su tesis y de sus artículos académicos.
Afuera ya se habían encendido las luces de la ciudad. Florencia se cruzó de brazos y miró a lo lejos.
De hecho, si pudiera seguir usando a Jaime, no estaría mal.
Pero luego pensó en la forma de ser de Jaime y lo descartó; ese hombre era demasiado difícil de manejar y en cualquier momento se salía de control.
Además, él vivía en el extranjero casi todo el tiempo, lo cual era inconveniente.
Parece que tendría que hacer volver a Bianca.
Entonces haría que Bianca le reportara a ella. En cuanto al dinero, le pagaría más; la gente de origen humilde solo se fija en el dinero, y pagando bien, todo se arregla.
Y en cuanto a Alexis...
Confiaba en que Alexis no era tonto y sabría a quién elegir.
Por la noche, Bianca estaba en casa repasando inglés.
De repente sonó su celular.
Era Adriana.
—¡No manches! Florencia sí que tiene sus mañas. No solo aplacó a la tipa del video de la mañana, sino que hizo que le pidiera perdón, ¡en todas las redes! Y ahora ya empezaron a sacar notas diciendo que es "la doctora más guapa", ¡hazme el favor!
Mientras hablaba, le envió las capturas de pantalla de las noticias a Bianca.
Bianca se separó el celular de la oreja para ver las imágenes en WhatsApp.
Al ver que la carta de disculpa mencionaba a la "Señora Florencia" y a la empresa Teje el Futuro, Bianca supo que todo era obra de Alexis.
Él confiaba ciegamente en que Florencia había sido incriminada y había usado los recursos legales de la empresa para limpiar el nombre de su amada.
Realmente no soportaba que Florencia sufriera ni el más mínimo daño.
—Claro, ¿qué pasa? Dime.
—Directora Bianca, apenas lleva un mes y ya consiguió un contrato tan grande como el de Horizonte Capital, ¡qué bárbara! ¡Mi equipo y yo estamos impresionados! También escuché que usted no solo es buena negociando, sino también en desarrollo de producto y hasta escribiendo código. Es un honor trabajar con una jefa como usted.
Vaya sarta de halagos, qué difícil para un ingeniero.
Pero Bianca sabía que eran puras formalidades y que no había venido solo a echarle flores.
Bianca se levantó y le sirvió una bebida.
—Gracias por los halagos, Xavier. Imagino que me buscaste por otra cosa, ¿no?
Xavier se frotó las manos, bastante apenado.
—Es que... estuve pensando bien en lo que me dijo la otra vez sobre el préstamo de personal. Revisé de nuevo y me di cuenta de que me equivoqué.
—¿Ah, sí? —Bianca alzó una ceja y sonrió levemente.
Le indicó a Xavier que se sentara; no había prisa, podían hablar con calma.
—Resulta que revisé bien el calendario de proyectos y vi que hay tres proyectos viejos que ya están cerrando. Si nos apuramos, terminan a fin de mes, y entonces tendré personal disponible para liberar. Aquí está la lista.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...