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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 114

Durante los días que estuvo hospitalizada, la señorita Florencia le insistió una y otra vez que buscara la forma de convencer a Bianca de regresar a Teje el Futuro.

Verónica no estaba de acuerdo en lo absoluto, pero no podía librarse de la presión de Florencia.

Sin más remedio, Verónica aceptó regresar a casa de Selena para recuperarse.

Durante este tiempo, el objetivo principal de Verónica era averiguar qué hacía Bianca en Código Quetzal y luego convencerla de volver a Teje el Futuro.

Ahora ya sabía que Bianca no era más que una vendedora de bajo nivel en Código Quetzal, sin mucho valor.

Siguiendo el plan, Verónica preguntó:

—Entonces, ¿considerarías volver a Teje el Futuro? La señorita Florencia dijo que si regresas, olvidará el pasado y te aumentará el sueldo. Seguro ganarás más que de simple vendedora en Código Quetzal.

Bianca frunció el ceño.

—¿Florencia te mandó a convencerme?

El tenedor en la mano de Verónica tembló. ¡Qué instinto tan agudo tenía esta mujer!

Pero Verónica no lo admitiría jamás.

Lo negó rotundamente:

—No. Te lo digo por tu bien, si fuera otra persona ni me molestaría.

—Entonces trátame como a otra persona. —El tono de Bianca fue frío.

—Tú... —Verónica se atragantó de coraje y soltó el tenedor sobre la mesa con fuerza.

—¡Mamá, mira a Bianca! —Se quejó abrazando el brazo de Selena.

Selena suspiró.

—Bianca, ¿cómo le hablas así a tu hermana? Es menor que tú, tenle paciencia.

Luego se volvió hacia Verónica.

—Verónica, que Bianca regrese a Teje el Futuro no es realista. Sabes bien que no renunció por el sueldo, sino porque terminó con Alexis. Si Bianca regresa, ¿cómo va a darle la cara a Alexis?

Verónica se calló.

En el fondo, ella tampoco quería que Bianca regresara.

Viendo que no había esperanza, decidió no insistir más.

Si la señorita Florencia preguntaba, le echaría toda la culpa a la terquedad de Bianca.

Después de cenar, Bianca ayudó a su madre a lavar los platos y se encerró en su cuarto para seguir estudiando.

Verónica comía fruta y preguntó con curiosidad:

Antes, la puerta de Bianca nunca tenía seguro.

Ahora salía con esto; era obvio que desconfiaba de ella.

Verónica se molestó mucho. Aprovechando que Selena estaba ocupada en la cocina, entró al cuarto de Selena, buscó la llave de repuesto y abrió la habitación de Bianca.

Cerró la puerta sigilosamente tras de sí.

Luego se tiró en la cama de Bianca, extendiendo brazos y piernas.

—¡No querías que entrara, pues entro porque quiero! ¿Y qué vas a hacer?

Cuando se cansó de estar acostada, se levantó y se sentó de un salto en el escritorio de Bianca.

Estaba lleno de libros para el examen de posgrado, además de muchos textos de finanzas e informática.

—El que es perico donde quiera es verde, pero ella necesita muchos libros. ¡El examen está dificilísimo! Solo lleva unos meses estudiando, ¡seguro no pasa! —balbuceó Verónica mientras hojeaba los apuntes de Bianca.

Estaba todo lleno de letra apretada. Aunque reconocía las palabras por separado, juntas no entendía nada.

Frustrada, Verónica cerró el cuaderno de golpe.

Qué aburrido.

Con razón a Alexis no le gustaba Bianca; ¿quién querría a una mujer tan aburrida y común?

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