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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 154

Mariano dijo:

—Felicidades por ganar el arbitraje.

Bianca curvó los labios en una sonrisa.

—Gracias.

No sabía que su jefe fuera tan detallista.

¡Es el jefe soñado!

—Se acerca la fecha del examen, ¿verdad? —preguntó Mariano con tono amable.

Bianca asintió.

—Sí, faltan menos de diez días.

—Los próximos diez días puedes dedicarte exclusivamente a repasar.

¡¿Cómo?!

Bianca miró al hombre frente a ella con total asombro.

¿Escuchó bien?

Sabía que el director Fajardo era un buen jefe, pero llegar a ese nivel de bondad superaba sus expectativas.

Mariano sonrió.

—No escuchaste mal. Vete a casa y concéntrate en estudiar. Yo me encargaré personalmente de los asuntos de la empresa.

—¿Cómo cree? —Bianca era una persona responsable y honesta por naturaleza; su jefe ya era demasiado bueno con ella y no quería abusar—.

—La empresa me paga un sueldo, así que debo trabajar por ese sueldo.

Mariano sabía que diría eso. Se recargó en el sofá con una postura relajada y perezosa.

Arqueó una ceja.

—Si te hace sentir mejor, puedo pedir a Recursos Humanos que estos días sean sin goce de sueldo.

Eso sonaba más razonable.

Pero a Bianca le daba un poco de risa y ternura la situación.

Los jefes normales temen que sus empleados estudien y descuiden el trabajo, ¿por qué aquí era todo al revés?

No pudo evitar preguntar el motivo.

—Porque... no quiero que mi tío se decepcione. Ya sabes, él siempre ha querido que entres a su posgrado.

Mariano improvisó una excusa rápida.

Ah, cierto.

Al pensar en el profesor Nicolás, Bianca sonrió.

—Yo también tengo muchas ganas de ser alumna del profesor.

A Mariano se le pusieron las orejas rojas y tosió un par de veces para disimular.

—Empecemos.

Media hora después, Mariano asintió con una mirada de aprobación.

—Muy bien, el nuevo producto es más avanzado de lo que pensaba. Creo que en la etapa de pruebas podemos usarlo primero en las operaciones de Grupo Fajardo, y lanzarlo al mercado cuando esté maduro.

—Eso sería fantástico —dijo Bianca emocionada.

Muchas veces, los productos nuevos se quedan en teoría o pruebas simuladas por falta de un entorno de transacciones reales.

Pero que Mariano estuviera dispuesto a usar las operaciones reales de Grupo Fajardo para alimentar el nuevo producto era algo que Bianca no esperaba.

¡Este jefe valía oro!

Mariano sonrió.

—Después de todo, tú estás dispuesta a dejar que la empresa use tu patente gratis, así que como dueño tengo que corresponder.

Hablando de esa patente, Mariano se apoyó la barbilla en la mano y preguntó con curiosidad:

—El "Modelo de Curva de Tasas Automática"... debe haber muchas empresas interesadas en él. Si quisieras venderlo, podrías lograr la libertad financiera sin problemas.

No entendía por qué Bianca no le ponía precio y lo vendía públicamente.

Bianca respondió:

—La verdad, no me da pena decirle, director Fajardo: a todo el mundo le gusta el dinero y yo no soy la excepción. Pero el dinero no lo es todo en la vida. Amo mi trabajo, disfruto desarrollando productos que resuelven problemas reales y ver cómo la industria financiera nacional crece gracias a lo que yo creo.

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