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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 160

Su expresión se endureció.

—Ya casi van a partir el pastel. Si Ximena ve que te fuiste, se va a poner triste hasta para pedir el deseo.

Bianca se detuvo, apretó los labios y dejó de forcejear tanto.

Al ver que dudaba, Norberto insistió:

—Sé que no te gusta estar cerca de mí. Quédate aquí, yo me voy a la entrada.

Soltó su mano y, cumpliendo su palabra, caminó con sus largas piernas hacia la puerta.

En ese momento, varias miradas se dirigieron hacia ella.

Probablemente la conversación con Norberto había llamado la atención.

Bianca se fue a un rincón y se puso a comer postre como si nada.

—¿Bianca? ¿Tú también viniste? —Sergio se sorprendió gratamente al verla y se acercó rápido.

—Sergio, hola.

Hace rato quería preguntar por qué, si a Ximena le gustaba tanto Sergio, no lo veía por ningún lado.

Al estar con Sergio, esa sensación de incomodidad y nerviosismo desapareció.

Hablando del examen en tres días, Bianca, que siempre era segura de sí misma, admitió estar nerviosa. Sergio le dio unas palmaditas en el hombro para animarla.

Norberto, que estaba en la entrada recibiendo gente, miró hacia allá y frunció el ceño.

Las intenciones de Sergio eran claras para él, pero no le preocupaba, porque sabía que a Bianca no le gustaban los hombres de ese tipo.

¿Qué tipo de hombre le gustaba a la Bianca de ahora? Norberto no estaba seguro.

Pero, extrañamente, sentía que tenía más posibilidades que Sergio.

De pronto se apagaron las luces del salón.

Con la música de "Las Mañanitas" de fondo, un reflector iluminó el segundo piso.

Ximena, vestida de gala, bajó lentamente.

Era el centro de atención, la verdadera princesa de la noche.

En el centro del salón, los meseros trajeron un carrito con un pastel de dos metros de altura.

Entre aplausos, Ximena llegó junto al pastel.

Encendieron las velas y un anciano de la familia Gámez le acarició el cabello con cariño.

—Pide un deseo.

Ximena asintió con fuerza y luego escaneó todo el salón con sus ojos grandes y redondos.

—Ven, te presento a mi familia.

—No, no hace falta —balbuceó Sergio—, probablemente no tenga oportunidad de verlos en el futuro.

—¿Quién dice? Cuando entre al posgrado del profesor Nicolás, tú me vas a ayudar con mis proyectos. Mi familia se preocupa mucho por mis estudios, así que tendrás muchas oportunidades de tratar con ellos.

Sergio tenía una sonrisa forzada.

Qué confianza.

Ni siquiera había hecho el examen y ya estaba pensando en proyectos de investigación.

Sergio miró a Bianca pidiendo auxilio, pero ella solo alzó las manos.

Como diciendo: ¡Pues ya déjate querer!

—A Ximena... le gusta Sergio —dijo Norberto, apareciendo de la nada junto a Bianca con una copa de champaña.

Bianca lo miró, tratando de adivinar por qué decía eso.

Sergio era como ella, de familia normal, padres maestros; mientras que Ximena era la joya de la familia Gámez.

Eran dos mundos distintos, no encajaban.

Igual que... ella y Alexis.

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