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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 175

Se dio la vuelta, pero no esperaba toparse de frente con Bianca, que había regresado de repente.

La cara de Uriel cambió drásticamente.

*Plaf*.

El documento cayó al suelo.

Bianca sonrió y recogió el archivo del piso. —Vaya, ¿así que a Uriel le interesa el plan de producción del próximo año? Si tanto te interesaba, ¿por qué no me preguntaste en lugar de tomarlo a escondidas?

El corazón de Uriel tembló. Soltó una risa nerviosa. —No lo tomé a escondidas, solo tenía curiosidad. Eh... bueno, señorita Bianca, no la molesto más, tengo cosas que hacer.

—Espera un momento —lo detuvo Bianca—. Uriel, por favor explícame, ¿qué hacías entrando a mi oficina sin permiso?

Bianca le mostró el video de vigilancia en su celular.

Sonrió con frialdad. —Todo el mundo sabe que nadie puede entrar a mi oficina sin invitación. Déjame adivinar, ¿para quién robaste este documento? ¿Para... Teje el Futuro?

Uriel sintió un escalofrío en la espalda. Instintivamente miró hacia arriba; se suponía que las cámaras no tenían red, ¿cómo era posible...?

—Puse una microcámara en la oficina.

Por muy tonto que fuera Uriel, en ese momento supo que le habían tendido una trampa.

Bianca había preparado el hoyo para que él cayera.

¡Qué mujer tan malvada!

Empezó a temblar como una hoja. —Yo... yo... ¡yo no hice nada! ¡No me calumnies!

Ahora solo tenía un camino: negarlo todo hasta la muerte.

Podía decir lo que quisiera, pero mientras ella no tuviera pruebas contundentes, no podrían hacerle nada.

—¿Quieres pruebas? Tengo pruebas de sobra. ¿Por dónde empiezo? —Bianca arqueó una ceja.

En ese momento, Ignacio y Adriana llegaron corriendo. Ignacio señaló un montón de papeles. —Señorita Bianca, estos documentos son el historial de chats de Uriel confabulándose con gente externa.

Uriel sintió que los ojos se le salían de las órbitas. ¡Lo del mantenimiento del servidor era una finta! ¡Solo era una excusa para revisar la información de su computadora!

Se encogió de hombros. —Es obvio que se prepararon para cubrirse las espaldas.

Bianca frunció el ceño. Felipe era capaz de arruinar su propio futuro por la señorita Florencia.

Tendría que tener cuidado con ese rival en el futuro.

—Está bien, enterada. El equipo legal de la empresa le dará seguimiento. Regresa temprano.

Ante un comportamiento tan vil, no hacía falta pensarlo mucho: los abogados del grupo los demandarían hasta dejarlos en la calle.

Esto era una advertencia.

De inmediato, Bianca redactó un correo para todo el personal informando oficialmente del asunto. No tomaría represalias contra los colegas que habían esparcido rumores por ignorancia, pero si volvían a hacerlo, no tendría piedad.

Aunque el problema de Uriel estaba resuelto, el puesto de director de desarrollo quedaba vacante.

Esta vez, Bianca planeaba contratar a un arquitecto de software experimentado, justo para que encajara con el plan de desarrollo del próximo año.

Después de pensarlo, llamó por teléfono. —Director Fajardo, ¿tiene un momento? Quisiera hablar con usted sobre la vacante de arquitecto.

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