A la mañana siguiente, la despertó un rayo de sol intenso. Se cubrió los ojos por instinto, se dio la vuelta y llamó con voz dulce:
—Norberto...
Sin embargo, antes de terminar la frase, se quedó petrificada en la cama, como si le hubiera caído un rayo.
Nico se frotó los ojos al despertar; había escuchado claramente cómo lo llamaba. Soltó una risa burlona.
—¿Así que al que querías drogar era a Norberto? Lo siento mucho, Norberto tuvo un asunto y se fue a casa anoche.
—¡¿Qué?! —Verónica no podía creerlo. La ira la invadió—. ¿Qué me hiciste anoche?
—¿Qué te hice yo? —Nico le apretó la barbilla—. ¿No será más bien qué querías hacerme tú?
Se levantó sin importarle su desnudez, se estiró y encendió un cigarrillo con calma.
—La bebida que tomé anoche tenía algo raro. Al principio no entendía qué pasaba, pero cuando sentí esa sed insaciable y justo tocaste a la puerta, lo entendí todo al instante.
Su mirada se volvió despiadada.
—¿Querías tenderle una trampa a Norberto para convertirte en la Señora Gámez? ¡Ja! ¿Intentas trepar tan alto sin fijarte si tienes el nivel para ello?
La cabeza de Verónica zumbaba. ¡No podía creer que se había acostado con el hombre equivocado! Cuando reaccionó, Nico ya había entrado al baño. El sonido del agua de la regadera le confirmaba que todo había sido real.
De repente, un pensamiento cruzó su mente. Si no podía ser la Señora Gámez, ¡ser la Señora Correa tampoco estaba mal! Con tal de no casarse con el viejo gordo y calvo, ¡cualquier cosa era mejor!
Sin importarle su aspecto desaliñado ni sus ojos rojos, se vistió y salió corriendo de la habitación.
Cuando Nico salió secándose el cabello y vio la cama vacía, soltó una risa fría. ¡Con esa cobardía se atrevía a drogar a la gente!
***


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...