Bianca estuvo muy ocupada esos días, corriendo entre la casa, el hospital y la empresa; visiblemente había bajado de peso.
La condición de Selena estaba estable por el momento; aparte de las visitas diarias y encargarle a la cuidadora que la atendiera bien, no había mucho más.
Lo más pesado era el trabajo.
Desde que le envió a Uriel el documento de requisitos para la actualización del producto, pensó que la hostilidad hacia ella disminuiría, pero no fue así; la mayoría seguía siendo muy fría con ella.
Incluso la ignoraban a propósito.
Bianca no dijo nada, pero la propuesta de preventa para Horizonte Capital tenía que definirse pronto, y estaban atorados en la demo, la demostración del producto.
Buscó a Uriel y fue directa con su petición.
—Necesito que los compañeros de I+D saquen una muestra del producto a marchas forzadas; no necesita ser perfecta, solo que tenga las funciones generales para usarla en la demostración al cliente.
Horizonte Capital era una empresa muy pragmática; solo les importaba si el producto satisfacía sus necesidades, nada más.
Sobre la base del uso diario, si el precio era adecuado, cerrar el contrato no sería problema.
Bianca había mantenido una relación con el gerente general de Horizonte Capital por tres años y conocía perfectamente sus necesidades funcionales.
Con solo agregar un par de funciones al producto existente según los requerimientos de Bianca, cumplirían con la licitación de Horizonte Capital.
Pero Uriel no cooperaba.
Se encogió de hombros:
—Señorita Bianca, lo siento, actualmente hay otros proyectos más urgentes. No podemos ofender a los clientes actuales por un cliente potencial, no vale la pena.
Bianca frunció el ceño:
—Uriel, el proyecto de Horizonte Capital es más grande que cualquiera de los actuales. Si logramos este pedido, la empresa no tendrá que preocuparse por ingresos en los próximos tres años. No necesito mucho, solo dos programadores; yo escribiré código con ellos y en unas dos semanas tendremos la actualización lista.
«¿Sabes programar?» pensó Uriel con desdén.
¿Por qué no dices que puedes volar?
Y aunque supiera, ¿tres personas escribiendo dos semanas para sacar las nuevas funciones del documento?
¡Sueños guajiros!
Aunque sentía desdén, no lo mostró. Se acomodó los lentes.
Bianca dijo:
—Hagamos esto: voy a pedir prestadas algunas personas del departamento de Entregas para que ayuden. Ayer hablé con Xavier de Entregas y me dijo que tienen personal suficiente por ahora. Lo más importante es que los veteranos de Entregas tienen mucho entusiasmo por el desarrollo y conocen bien el producto; con su ayuda, se aliviará la presión de tus colegas.
Uriel abrió y cerró la boca varias veces.
Por dentro estaba que se lo llevaba el tren.
¡Eso no se podía permitir!
Esa gente de Entregas llevaba tiempo queriendo meter mano en I+D; él lo había impedido muchas veces con éxito.
Xavier de Entregas tenía mucha ambición, quería meter su cuchara en todo.
Si lograban meterse en el trabajo de desarrollo, ¡tarde o temprano él terminaría haciendo sus maletas!
Al pensar en eso, ¿cómo no iba a estar ansioso?
Bianca se mantuvo muy tranquila, bebiendo su café sin inmutarse.
Sobre la rivalidad entre Entregas e I+D, ya había escuchado a Benjamín hablar del tema.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...