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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 27

El profesor Nicolás no esperaba ver a Bianca allí, y al instante recordó la sorpresa que Sergio le había mencionado.

La expresión del profesor Nicolás se tornó fría. —Ajá.

Al ver a su maestro así, Bianca se sintió aún más desconcertada e inquieta.

Por suerte, Sergio intervino a tiempo para aligerar el ambiente.

—Pues nada, escuché que el profesor Nicolás va a dirigir una maestría semipresencial el próximo año, y como Bianca tiene planes de seguir estudiando, vino a saludarlo por adelantado.

En cuanto terminó de hablar, tanto Bianca como el profesor Nicolás se quedaron pasmados.

Bianca no sabía que el profesor Nicolás iba a aceptar estudiantes de posgrado semipresenciales, pero al enterarse, sus ojos almendrados brillaron de sorpresa.

El profesor Nicolás mantenía su postura altiva.

Todavía guardaba rencor por lo sucedido hace cinco años.

Miró a Bianca de arriba abajo y resopló fríamente. —¿Tus hijos ya van a la escuela, no? ¿Y todavía tienes tiempo y energía para estudiar un posgrado?

La cara de Bianca se puso roja al instante. —Maestro, no tengo hijos ni me he casado. Estoy soltera.

El rostro del profesor Nicolás se volvió aún más frío. —¿Qué quieres decir? ¿Te botaron?

—Mmm, se podría decir.

El profesor Nicolás se molestó por su falta de carácter. —¡Qué mal ojo tienes!

En efecto, ella tenía mal ojo, no sabía juzgar a las personas.

Bianca se mordió el labio. Antes le daba demasiada importancia al amor, pero no se arrepentía; amó cuando tuvo que amar y, cuando fue momento de soltar, lo hizo con decisión. Solo podía decir que eran experiencias de la vida.

—Ah, olvídalo. Tengo cosas que hacer, me voy. Búscame por WhatsApp otro día.

El profesor Nicolás soltó esa frase y se dirigió a la salida.

Sergio estaba emocionado y le brillaban los ojos: —¡Hay esperanza! El maestro te dijo que lo buscaras, eso significa que está de acuerdo en que apliques a su posgrado. ¡Mientras pases el examen inicial, seguro no habrá problema!

—Sí. —Bianca sonrió—. Gracias, Sergio.

—De nada, para eso estamos.

—Tío, te preocupas demasiado, solo pensé que...

Mariano sonrió, giró el volante con ambas manos y el carro se incorporó a la vía principal.

Solo pensó que...

El mundo es un pañuelo.

Sin embargo, a la tía Sofía no le pareció mal. Si Mariano podía dejar atrás el pasado, no estaría mal intentarlo.

Después de platicar un poco con todos en el privado, Bianca recibió una llamada de Verónica.

Resulta que Verónica por fin había tenido tiempo de ir al hospital a visitar a Selena.

Solo que, cuando fue, la enfermera casualmente no estaba y Bianca tampoco. Verónica se puso furiosa al ver eso.

Ignorando las súplicas de Selena para que no lo hiciera, insistió en llamar a Bianca.

Por teléfono, regañó a Bianca: —¿Qué cumpleaños de un compañero es más importante que la salud de mamá? Pediste vacaciones específicamente para cuidarla, ¡qué haces paseándote por ahí! Además, esa enfermera que contrataste no sirve para nada.

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