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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 285

Era momento de organizar una integración para el equipo.

Primero, porque habían llegado muchos empleados nuevos y la integración ayudaría a que se conocieran más rápido.

Segundo, el desempeño de la empresa el último mes había sido brillante, así que era buena oportunidad para motivar a todos y levantar el ánimo.

Dicho y hecho, Bianca buscó a los de Recursos Humanos y planearon la actividad juntos.

Apenas anunció en el grupo de la empresa que la integración sería esta semana y que no ocuparía el fin de semana, Luis entró por la puerta.

Al escuchar el alboroto en la oficina, Luis sonrió. —¿Qué pasó? ¿Por qué tan contentos?

Bianca quiso detenerlos, pero ya era tarde.

La chica nueva de Recursos Humanos, muy dulce y con ganas de quedar bien, lo invitó de inmediato: —Luis, tenemos integración esta semana, ¿tú y el director Fajardo quieren venir?

Bianca se llevó la mano a la frente. Invitar a Luis pasaba, ¿pero cómo se atrevían a invitar al gran jefe?

Los jóvenes de ahora no le tienen miedo a nada.

Pero Luis debería tener tacto y no tomarse en serio una invitación de cortesía, ¿no?

Para su sorpresa, Luis le entregó los documentos a Bianca, subió las escaleras y tocó la puerta de la oficina de Mariano.

—Director Fajardo, los de Código Quetzal tienen integración esta semana abajo y lo invitan a ir. ¿Quiere ir?

Mariano levantó la vista de un montón de contratos y, al verle los ojos brillantes y llenos de esperanza, alzó una ceja y dijo con tono despreocupado: —¿Tú tienes muchas ganas de ir?

Luis se rascó la cabeza y tragó saliva.

—Pues no es que...

—Entonces apúntanos.

Las dos voces sonaron al mismo tiempo.

Luis se quedó pasmado.

Espera, ¿no se suponía que el jefe no quería ir?

Al cerrar la puerta, Luis se dio un golpe en la frente.

Un momento, creo que me usaron.

¡Era el jefe el que quería ir!

Cuando Bianca recibió la noticia de que Mariano también iría, estaba revisando la propuesta técnica de preventa de Capital Fiduciario Andino con Hugo.

Se quedó helada.

—Perdón, director Fajardo.

Bianca sintió que le ardía la cara, a punto de llorar de la vergüenza. —Me quedé dormida hace un rato, no sabía que quien estaba sentado a mi lado era usted.

Mariano, viendo su pánico y torpeza, malinterpretó a propósito: —¿Quieres decir que si te hubieras recargado en el hombro de otro, no te importaría?

Bianca: ...

Acababa de despertar, su cerebro estaba aturdido y no tenía capacidad para procesar la conexión entre esas dos frases.

Así que lo miró con los ojos empañados y confusos.

De repente, Mariano se puso de muy buen humor y le acarició la cabeza. —Vamos, los demás nos están esperando afuera.

Sin embargo, apenas bajaron del autobús, vieron llegar otros autobuses turísticos que se estacionaban.

Se notaba que, al igual que ellos, venían a una integración.

Justo cuando iban a dirigirse hacia el hotel, vieron a Alexis y a Florencia bajando de un vehículo.

Adriana se colgó del brazo de Bianca y abrió los ojos como platos.

—¡Parece que nos persiguen los fantasmas!

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