Bianca apretó el celular y buscó una cafetería para sentarse.
Después de calmarse un poco, volvió a sacar el celular.
Ese mensaje de texto era demasiado extraño.
El número estaba fuera de servicio y nadie respondió a los mensajes que ella envió de vuelta.
[No colabores con Capital Fiduciario Andino].
¿Quién sería tan amable de advertirle?
¿Y por qué hacerlo de forma anónima?
¿Acaso su identidad no podía salir a la luz?
¿Sería alguien de dentro de Capital Fiduciario Andino?
Bianca repasó mentalmente sus contactos. No, entre sus amigos y conocidos no había nadie de esa empresa; de lo contrario, no habría tenido tantos problemas ni para ver al director Solís.
Era muy raro.
Sin embargo, si la información era cierta, Código Quetzal se había salvado de una buena.
Al pensar en eso, su obsesión con Capital Fiduciario Andino disminuyó considerablemente.
Bianca bebió un sorbo de café y miró a los transeúntes que pasaban por la ventana.
¿Estaría entre ellos la persona que le dio el aviso anónimo?
***
Por otro lado, Adriana, después de haber sido engañada por el director Solís ese día, condujo a casa hecha una furia.
Por la noche, fue a quejarse con su hermano.
Le contó a Mariano con lujo de detalles cómo Ramiro y Florencia le habían hecho la vida imposible a Bianca, y lo ciego que estaba Rubén Solís.
La mirada profunda de Mariano se agudizó levemente.
—Enterado. No te preocupes más por esto, déjamelo a mí.
Los ojos de Adriana se iluminaron.
—¿Ya conseguiste abogado?


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...